maribelita
18/08/2009, 16:46
El lado positivo del ‘no’
Las primeras prohibiciones hechas al niño tienen intenciones de protegerlo
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Los niños y niñas no sólo necesitan límites para tener un desarrollo sano, sino también que estén claramente definidos.
“Los límites son los que nos enseñan lo que es posible o permitido y lo que no”, dice Marianka Herrera Melo, psicóloga clínica y terapeuta familiar del Centro A_PSI_Z.
“Los límites se traducen en reglas y éstas son necesarias para formar parte de nuestra sociedad”, añade.
La experta en la conducta explica que las reglas protegen a los niños. Por eso los primeros “no” que los adultos dictan a los pequeñines de casa tienen la intención de prevenir que éstos últimos se hagan daño a sí mismos o a otros.
“No te lleves eso a la boca que está sucio y vas a enfermar”, “No toques ese cristal que se puede romper y te cortas”, “No cruces la calle sin mirar a ambos lados”... Estas frases son ejemplos de lo anterior.
CÓMO EXPRESARSE PARA UN APRENDIZAJE EFICAZ
¿En qué forma se les deben comunicar a los niños los límites que buscan lo mejor para ellos? De la manera más directa posible. Conviene “decir un ‘no’ que siempre signifique ‘no’”, dice Herrera Melo.
Si le dice a un chiquillo que no arroje basura al suelo, este imperativo debe mantenerse en casa, la calle y la escuela.
“Si además se le agrega una razón justificada al ‘no’, el aprendizaje de la prohibición será más efectivo”, expresa.
A la negativa de tirar basura, puede seguir una explicación sobre las consecuencias que esto acarrea.
Crecer con límites
A medida que crecen, y aunque sea con la intención de protegerlos, a los niños se les dice muchas veces “no”. “No hagas”, “No toques”, “No digas”... ¿Pueden tantas prohibiciones influir negativamente en el menor? Según Marianka Herrera Melo, psicóloga y terapeuta familiar del Centro A_PSI_Z, como los límites y reglas buscan el bienestar del pequeño, su influencia será siempre positiva.
A pesar de eso, dice, es conveniente que por cada “no”, al chiquillo se le dé alguna opción afirmativa. Si se le prohíbe jugar con un cristal, se le puede presentar la alternativa de jugar con una pelota o leer un libro.
“Las prohibiciones pueden llegar a ser negativas si no tienen sentido o razón o si son inconsistentes”, afirma.
Ejemplos de lo anterior sería prohibirle hablar por teléfono “porque yo lo digo”, o permitirle ver la televisión hasta bien entrada la noche algunos días y otros no. La inconsistencia confunde al menor y hace que le pierda el respeto a un adulto que no es capaz de mantener sus decisiones.
En la otra cara de la moneda se encuentran los niños y niñas a los cuales todo se les permite. Este caso conlleva consecuencias sumamente negativas. “Estaríamos creando un delincuente -dice Herrera Melo-, un ser humano que creerá que el mundo le pertenece y, sin importar lo que haga, pensará que nunca pagará las consecuencias de sus actos”.
LA VOLUNTAD PROPIA ENTRA EN ESCENA
Hay niñitos que frecuentemente responden con un “no” ante cualquier orden o solicitud que les hace un adulto. Esta actitud, según Marianka Herrera Melo, es completamente normal: “Aprendemos de lo visto y, si hemos recibido ‘no’, diremos ‘no’”.
Pero también se da porque todo ser humano atraviesa por una etapa de negación en la cual inicia la puesta en escena de la voluntad propia. Esto ocurre alrededor de los dos años en el varón, y un poco antes en las chicas.
“Ese es el momento de que los padres les pregunten: ‘¿Por qué?’, y de esta forma darles la oportunidad de crear sus propias respuestas”, concluye la psicóloga.
Jaclin Campos - Periodico Listin Diario.Martes 18 de Agosto del 2009, actualizado 8:55 AM
Las primeras prohibiciones hechas al niño tienen intenciones de protegerlo
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Los niños y niñas no sólo necesitan límites para tener un desarrollo sano, sino también que estén claramente definidos.
“Los límites son los que nos enseñan lo que es posible o permitido y lo que no”, dice Marianka Herrera Melo, psicóloga clínica y terapeuta familiar del Centro A_PSI_Z.
“Los límites se traducen en reglas y éstas son necesarias para formar parte de nuestra sociedad”, añade.
La experta en la conducta explica que las reglas protegen a los niños. Por eso los primeros “no” que los adultos dictan a los pequeñines de casa tienen la intención de prevenir que éstos últimos se hagan daño a sí mismos o a otros.
“No te lleves eso a la boca que está sucio y vas a enfermar”, “No toques ese cristal que se puede romper y te cortas”, “No cruces la calle sin mirar a ambos lados”... Estas frases son ejemplos de lo anterior.
CÓMO EXPRESARSE PARA UN APRENDIZAJE EFICAZ
¿En qué forma se les deben comunicar a los niños los límites que buscan lo mejor para ellos? De la manera más directa posible. Conviene “decir un ‘no’ que siempre signifique ‘no’”, dice Herrera Melo.
Si le dice a un chiquillo que no arroje basura al suelo, este imperativo debe mantenerse en casa, la calle y la escuela.
“Si además se le agrega una razón justificada al ‘no’, el aprendizaje de la prohibición será más efectivo”, expresa.
A la negativa de tirar basura, puede seguir una explicación sobre las consecuencias que esto acarrea.
Crecer con límites
A medida que crecen, y aunque sea con la intención de protegerlos, a los niños se les dice muchas veces “no”. “No hagas”, “No toques”, “No digas”... ¿Pueden tantas prohibiciones influir negativamente en el menor? Según Marianka Herrera Melo, psicóloga y terapeuta familiar del Centro A_PSI_Z, como los límites y reglas buscan el bienestar del pequeño, su influencia será siempre positiva.
A pesar de eso, dice, es conveniente que por cada “no”, al chiquillo se le dé alguna opción afirmativa. Si se le prohíbe jugar con un cristal, se le puede presentar la alternativa de jugar con una pelota o leer un libro.
“Las prohibiciones pueden llegar a ser negativas si no tienen sentido o razón o si son inconsistentes”, afirma.
Ejemplos de lo anterior sería prohibirle hablar por teléfono “porque yo lo digo”, o permitirle ver la televisión hasta bien entrada la noche algunos días y otros no. La inconsistencia confunde al menor y hace que le pierda el respeto a un adulto que no es capaz de mantener sus decisiones.
En la otra cara de la moneda se encuentran los niños y niñas a los cuales todo se les permite. Este caso conlleva consecuencias sumamente negativas. “Estaríamos creando un delincuente -dice Herrera Melo-, un ser humano que creerá que el mundo le pertenece y, sin importar lo que haga, pensará que nunca pagará las consecuencias de sus actos”.
LA VOLUNTAD PROPIA ENTRA EN ESCENA
Hay niñitos que frecuentemente responden con un “no” ante cualquier orden o solicitud que les hace un adulto. Esta actitud, según Marianka Herrera Melo, es completamente normal: “Aprendemos de lo visto y, si hemos recibido ‘no’, diremos ‘no’”.
Pero también se da porque todo ser humano atraviesa por una etapa de negación en la cual inicia la puesta en escena de la voluntad propia. Esto ocurre alrededor de los dos años en el varón, y un poco antes en las chicas.
“Ese es el momento de que los padres les pregunten: ‘¿Por qué?’, y de esta forma darles la oportunidad de crear sus propias respuestas”, concluye la psicóloga.
Jaclin Campos - Periodico Listin Diario.Martes 18 de Agosto del 2009, actualizado 8:55 AM