PDA

Ver la Versión Completa : ¿quien Soy?



naomy
17/04/2007, 03:43
LO QUE CREES SERLo más probable es que la imagen que tienes de ti mismo sea huidiza y cambiante. Ni tú mismo sabes qué y cómo eres. Y, además, no estás conforme con ella. Puede ser que en un momento estés relativamente conforme contigo, y luego, caes en el desánimo por largo tiempo.

El no estar conforme contigo mismo puede llevarte a momentos de gran depresión. Crees no estar a la altura de lo que esperan de ti, sientes que no eres digno de ser amado, y de hecho crees que no lo eres.Vienen argumentos a tu corazón que dicen que todo cuanto hagas será inútil, que no habrá una nueva oportunidad para ti, que tu problema no tiene solución. Oh, ¿quién podrá ayudarte?

LO QUE OTROS PIENSAN QUE ERES
Muy pronto te das cuenta que hay una disociación entre lo que crees ser y lo que otros piensan que eres. Así, surge la necesidad de ajustar ambas imágenes, cediendo del ser al parecer ser, o bien, buscando imponer a los demás claramente lo que crees ser.

A veces la imagen que proyectas te sirve de escudo, cuando de verdad sabes que no eres ni tan fuerte, ni tan inteligente, ni tan noble. Pero a veces ocurre lo contrario, la imagen que proyectas va en desmedro de lo que crees ser realmente. Y entonces luchas por mostrar quién realmente eres o crees ser. Sientes, o bien, que eres conceptuado muy positivamente o, al revés, que eres objeto de una tremenda injusticia.

También te darás cuenta de que esa imagen que proyectas está grandemente determinada por tu cuerpo, a veces muy a tu pesar. Como que te dan ganas de que haber tenido otro cuerpo, más afín a como tú crees que eres. Y tratas de introducir en tu cuerpo las modificaciones (aunque sea disfrazándolo) necesarias para alcanzar tu objeto.

LO QUE DIOS SABE QUE ERES Y QUE PODRÁS SER POR MEDIO DE CRISTO
Ante Dios y para Dios eres realmente lo que eres. No caben aquí falsificaciones ni hipocresías, no hay imágenes impostadas. Nada aquí es aparente; todo es real.

¿Y qué eres para Dios? Como ya has sido alcanzado por la luz de Dios, sabes perfectamente quién eres, porque Dios te lo ha mostrado por su Palabra. Tú eres un pecador, ni mejor ni peor que todos los hombres. Eres hijo de Adán, y como tal, estás destinado a la condenación. No hay mérito en ti; eres un pecador perdido. ¿Quién podrá salvarte? Tú sabes que en ti no mora el bien, que todo tu ser está inclinado al pecado. ¡Oh, qué oscuro panorama, qué desoladora realidad!

Pero eso no es todo. Dios sabe que tú has recibido a Jesucristo en el corazón. Que, reconociendo tu irreparable pecaminosidad, te has acogido a la gracia de Dios en Cristo Jesús. Entonces, ahora, la justicia de Jesucristo viene a ser tuya por la fe. Y Dios ya no te ve en ti mismo, bajo condenación eterna, sino en la bendita posición de hijo de Dios, salvo para siempre.

Así que, en ti hay una doble realidad. Hay algo que todavía conservas de tu antigua estirpe: tu alma con inclinaciones al mal, y tu cuerpo de humillación, que muestra las flaquezas de la destitución anterior. Pero también llevas mucho de la nueva creación: Un nuevo corazón, un espíritu nuevo dentro de ti, y el mismo Espíritu de Dios, que habita en él. De manera que eres, por un lado, un vaso de barro, frágil; pero, por otro, eres un magnífico tesoro dentro de ese vaso.

Esto es lo que eres hoy para Dios. Sin embargo, hay algo más. Hay algo que tú puedes llegar a ser por medio de Cristo. ¿Qué es? Dios desea que tú llegues a ser en todo semejante al Señor Jesús. ¡Qué tremendo objetivo! Para lograrlo, Dios te trata como un Padre trata a sus hijos, es decir, amándote y sometiéndote a su disciplina, para que participes de su santidad.

En tanto, el Espíritu Santo hace un doble trabajo en ti. Por un lado, está restando cosas de ti y, por otro, está agregando la vida y el carácter de Cristo. ¿Cómo lo hace? Él dispone todas las circunstancias de tu vida para que, por medio de ellas -especialmente por medio de tus sufrimientos- este bendito carácter de Cristo se vaya plasmando en ti. De modo que, en algún tiempo más, seas más y más Cristo y menos Adán.

¿No es maravilloso? Lo que eres para Dios es ¡un pecador salvado y regenerado! Lo que puedes llegar a ser es ¡nada menos que semejante a Cristo! Después de conocer estas cosas, creo que nunca más caerás en el hoyo de la depresión, ni te verás jamás desamparado. Dios te ama, y te lo demuestra claramente cada día.

***
sacado de un articulo p/ jovenes cristianos:rapto

jwing555
05/06/2008, 20:50
muchisimas gracias hermana, estaba buscando algo sobre identidad, este articulo me servirá mucho para un estudio con los adolecentes, Dtb

:saltando :sonrisa

earmijos
06/06/2008, 00:51
el tema es pordemas excepcional....DTB

Edu08
06/06/2008, 17:53
Hermoso tema el de la identidad por que no es muy sencillo precisamente.
Adjunto un artículo o testimonio de alguien publicado en una página cristiana.

Después de una de esas jornadas agotadoras de trabajo, sentada en el sofá y con muchísimas ganas de irme a dormir, estaba mirando una de esas series intrascendentes que la televisión nos ofrece cada día... Y no es que me gustara especialmente la programación, ni que estuviese muy interesada; se trataba, simplemente de hacer un poco de tiempo para no irme a dormir a una hora que podría dejar secuelas más o menos importantes en mi conciencia.
Y ahí estaba, delante del televisor, esperando que llegara una hora más o menos prudencial para irme a la cama, cuando un personaje anónimo de esa serie intrascendente que se había convertido en una coartada para hacer tiempo, me obligó a reflexionar sobre mí misma y mis opciones.
El personaje en cuestión era una mujer adicta a las drogas que, ante una situación conflictiva, le expresaba a su amiga su deseo de liberarse de tal dominación: “Quiero estar limpia”.
Inmediatamente se me vino a la cabeza la bienaventuranza: “Felices los de limpio corazón porque ellos verán a Dios”, y no pude evitar una `punzada, un sentimiento de dolor existencial extremo.
Soy cristiana, y no pienso renunciar, bajo ningún concepto, a esa definición de mí misma. Pero, por suerte o por desgracia, he transitado por caminos muy difíciles de asimilar. Debo reconocer que esos caminos me han enseñado a ser más fuerte, a adquirir nuevas seguridades, a entender el mundo de otra manera, a luchar con más contundencia, a conocerme más a mí misma, a optar a pesar de... Y, sin embargo, no puedo dejar de sentirme contaminada.
¿Contaminada ¿En qué sentido? ¿Por qué? Pues sí, me siento “colgada” de un montón de años dedicados a una vocación que, al final, resultó ser un fraude por culpa del maldito institucionalismo; “colgada” de una visión y de una comprensión del mundo que no se corresponde en absoluto con el progreso humano; “colgada” de una “educación” que ha intentado incapacitarme para ser libre de verdad, y responsable de mis ideas y de mis acciones, con las consecuentes y posibles contradicciones...
Pero quiero estar limpia. Limpia para pensar, limpia para actuar, limpia para decidir. En definitiva, limpia para vivir, sin cortapisas, sin restricciones, sin miedo, sin “drogas”. Tal vez no lo consiga, pero tendré que seguir intentando eso de “cómo ser protestante y no morir en el intento.

¿Nunca se sintieron así? Dios les bendiga

yobanca
05/09/2008, 00:56
creo q en la adolescencia es cuando mas se realiza esa pregunta, cuando existen los temores y los cuestionamientos de que quienes somos, por que estamos aqui, hacia donde vamos....en esa edad hay tanta presion por lo que siempre se busca pertencer a algo o alguien, yo trabajo con adolescentes y la verdad es un trabajo muy hermoso pero a la misma vez con una responsabilidad tremenda ya que ellas tienen muchas preguntas y quierren prontas respuestas, un dia son las mas espirituales y al siguiente no quieren saber mas de Dios pero vale la pena, por eso creo que es bueno tratar temas de identidad y pedir gracias a nuestro Dios para poder encaminar a los niños y adolescentes por la verdad
queridos hermanos estoy para serviles
bendiciones