PDA

Ver la Versión Completa : Diccionarios



VIDENTE007
02/10/2007, 18:33
VINE
DICCIONARIO EXPOSITIVO
DE PALABRAS DEL ANTIGUO Y DEL NUEVO TESTAMENTO EXHAUSTIVO


A

ABANDONAR, DEJAR
˓azab (עַַזַב, 5800), «dejar, abandonar, aplazar, renunciar, soltar». El vocablo aparece en acádico, en hebreo posbíblico y en arameo. Palabras semejantes aparecen en arábigo y etiópico. El vocablo figura en el hebreo bíblico unas 215 veces y durante todos los períodos.
Básicamente ˓azab significa «salir de algo» o «dejar». Este es el sentido del término la primera vez que aparece en la Biblia: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer» (Gn 2.24). El vocablo adquiere particularmente el matiz de «dejar a alguien plantado», o dejar a alguien que depende de sus servicios. Es así como Moisés le dice a Hobab el madianita (ceneo): «Te ruego que no nos dejes [plantado]; porque tú conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos» (Nm 10.31).
La palabra también implica «abandonar», o «dejar completamente», en ciertos pasajes que llevan implícito el sentido de finalizar, terminar, acabar. Por eso Isaías predicaría que «la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada» (Is 7.16). En otros pasajes el abandono es completo aunque no necesariamente permanente. Dios dice que llama a Israel «como a mujer abandonada y triste de espíritu … Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias» (Is 54.6–7). En acádico, la palabra encierra un significado técnico de «completa y permanentemente abandonada» o «divorciada». Isaías lo usa con el mismo sentido en 62.4: «Nunca más te llamarán Desamparada … sino que serás llamada [Mi deleite está en ella] … y tu tierra será desposada».
Otro uso especial del término es «no hacer caso»: «Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado» (1 R 12.8).
Un segundo énfasis de ˓azab es «abandonar», o sea, dejar algo mientras se sale de algún lugar. En Gn 39.12, José «dejó» su ropa en las manos de la mujer de Potifar y huyó. La palabra también puede significar el acto intencional de «entregar lo que se posee al cuidado de otra persona» o «pasar alguna responsabilidad a otra persona». Potifar «dejó todo lo que tenía en mano de José» (Gn 39.6).
El vocablo tiene un matiz un tanto diferente cuando significa «dejar solo a alguien o algo con un problema»: «Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás sin ayuda?» (Éx 23.5). En forma figurativa ˓azab significa «apartarse de» en un sentido espiritual o intelectual: «Deja la ira, y desecha el enojo» (Sal 37.8).
El tercer énfasis de la palabra es «apartar» o «tomar gran parte de algo y dejar de lado el resto»: «No rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y el extranjero lo dejarás [de lado]» (Lv 19.10).
Finalmente, ˓azab puede significar «dejar», «soltar» o «liberar». Las personas «insensatas y necias» son las que no hacen provisión para el futuro; mueren y «dejan a otros sus riquezas» (Sal 49.10). Rut 2.16 matiza el término en el sentido de «dejar caer [sobre el suelo]» algún objeto. ˓Azab puede significar «abandonar»: «Al que encubre sus faltas, no le saldrá bien: el que las confiesa y abandona [deja de lado], obtendrá piedad» (Pr 28.13 BJ). En 2 Cr 28.14 significa «liberar»: «El ejército dejó los cautivos y el botín delante de los príncipes y de toda la multitud». ˓Azab puede significar «soltar» o «hacer que se vaya». Hablando acerca del mal, Zofar observa: «[Al malvado] le parecía bien, y no lo dejaba, sino que lo detenía en su paladar» (Job 20.13).
˓Azab puede significar «dejar hacer», como en 2 Cr 32.31; Dios «dejó» a Ezequías hacer lo que quería. O «quitar» o «eliminar» en el sentido de discontinuar una acción: «Quitémosle este gravamen» (Neh 5.10).
En ciertas ocasiones ˓azab tiene la acepción técnica y jurídica de «ser libre», o sea, lo opuesto de estar en esclavitud. El Señor reivindicará a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos «cuando viere que la fuerza pereció, y que no queda ni siervo ni libre» (Dt 32.36).

ABOMINACIÓN
A. Nombre
tô˓ebah (תּוֹעֵבָה, 8441), «abominación; asqueroso, cosa detestable». Aparecen cognados de este vocablo únicamente en fenicio y en el arameo del tárgum. La palabra aparece 117 veces en todos los períodos.
Primero, tô˓ebah define a las personas y los objetos como esencialmente únicos en el sentido de ser «peligrosos», «siniestros», «repulsivos» y «abominables» desde la perspectiva de otros. Este significado lo vemos por primera vez en Gn 43.32: «Los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abominación a los egipcios». Debido a sus diferencias culturales o sociales, a los egipcios les repugnaba comer pan con extranjeros (cf. Gn 46.34; Sal 88.8). Otra ilustración clara de este choque fundamental de voluntades aparece en Pr 29.27: «Abominación es a los justos el hombre inicuo; y abominación es al impío el de caminos rectos». Al referirse a Dios, el término adquiere un matiz particular: describe a personas, cosas, hechos, relaciones y características que le son «detestables» o «abominables» porque son contrarias a su naturaleza. Dios abomina lo que tiene que ver con muerte e idolatría: «Nada abominable comerás» (Dt 14.3). Los que tienen hábitos que Dios aborrece también le son detestables: «La mujer no llevará ropa de hombre, ni el hombre se pondrá vestidos de mujer, porque el que hace esto es una abominación para Yahveh tu Dios» (Dt 22.5 BJ). Lo contrario de tô˓ebah son reacciones como «deleite» y «amor» (Pr 15.8, 9 LBA).
En segundo lugar, tô˓ebah se usa en algunos contextos para describir prácticas y objetos paganos: «Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa» (Dt 7.25, 26). En otros contextos, tô˓ebah describe repetidos fracasos en la observación de los reglamentos divinos: «Porque vuestro tumulto es mayor que el de las naciones que os rodean, porque no os habéis conducido según mis decretos ni habéis observado mis normas, y ni siquiera os habéis ajustado a las normas de las naciones que os rodean … a causa de todas tus abominaciones» (Ez 5.7, 9 BJ). Tô˓ebah puede representar los propios cultos paganos, como en Dt 12.31, o el pueblo que los practica: «Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti» (Dt 18.12 BJ). Por otro lado, si los israelitas son culpables de tales idolatrías, su fin será peor que el cautiverio: ser apedreados hasta la muerte (Dt 17.2–5).
En tercer lugar, tô˓ebah se usa en la esfera de la jurisprudencia y de las relaciones familiares y tribales. Ciertos actos o características destruyen la armonía social y familiar; a estos actos y a las personas que los practican se les aplica el término tô˓ebah: «Seis cosas hay que aborrece Jahveh, y siete son abominación para su alma: ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que fragua planes perversos … y el que siembra pleitos entre los hermanos» (Pr 6.16–19 BJ). Dios dice: «Abominación a los hombres [es] el escarnecedor» (Pr 24.9), porque siembra su amargura entre el pueblo de Dios, quebrantando la unidad y la armonía.
B. Verbo
ta˓ab (תָּעַב, 8581), «detestar o tratar como detestable, causar que sea una abominación, actuar en manera abominable». Este verbo aparece 21 veces, comenzando con Dt 7.26: «No traerás cosa abominable a tu casa».

ACEITE (DE OLIVA)
A. Nombres
shemen (שֶֶׁמֶן, 8081), «aceite (de oliva); aceituna; perfume; madera de olivo». Este vocablo tiene cognados en ugarítico, acádico, fenicio, siríaco, arábigo y arameo. La palabra aparece unas 190 veces y durante todos los períodos del hebreo bíblico.
Shemen significa «aceite» de oliva: «Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella» (Gn 28.18). El «aceite» de oliva se usaba también para ungir a un futuro líder (Éx 25.6; 2 R 9.6); se ungían personas en la cabeza como señal de luto (2 S 14.2) o en señal de regocijo (Sal 23.5). También se ungía el lóbulo de la oreja y los pulgares de la mano y del pie como una purificación ritual (Lv 14.17). El shemen se usaba para preservar el cuero de un escudo (2 S 1.21), en el proceso de hacer pan (Éx 29.2) y como un medicamento (Ez 16.9). Por sus múltiples usos, el aceite fue un producto de alto valor comercial (Ez 27.17).
En muchos contextos shemen tal vez puede referirse a la propia oliva o aceituna: «Vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, y ponedlos en vuestros almacenes» (Jer 40.10).
Hay una ocasión en que el término aparece como «manjares suculentos» o platos mezclados con mucho aceite: «Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos banquete de manjares suculentos» (Is 25.6).
Shemen es también «una clase de perfume», o aceite de oliva mezclado con ciertas fragancias para hacer perfume, en pasajes como Cnt 1.3: «A más del olor de tus suaves ungüentos, tu nombre es como ungüento derramado».
Shemen a veces modifica a madera: «Hizo también en el lugar santísimo dos querubines de madera de olivo» (1 R 6.23).
Un nombre cognado mishman aparece 4 veces. Significa personas fuertes o «robustas» (Is 10.16) y «lugares de abundancia» (Dn 11.24).
B. Verbo
El verbo shaman, que aparece 5 veces, tiene cognados en arameo, siríaco y arábigo. El vocablo significa «crecer o engordar» (Neh 9.25 BJ, LBA, BLA; Jer 5.28).
C. Adjetivo
El adjetivo shamen, el cual aparece 10 veces, con cognados ugaríticos, significa «gordo» (Ez 34.16); «sustancioso» (Gn 49.20: la primera vez que aparece); «fértil» (Nm 13.20); «robusto o musculoso» (Jue 3.29 LBA); y «abundante» (Hab 1.16 BL, LBA).

key
02/10/2007, 18:36
Aja... Excelente sección... Bendiciones !!! :)