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Cesareo
03/11/2007, 23:02
Desde el principio de la humanidad el hombre ha buscado una fuente de la juventud, una pastilla o poción mágica capaz de lograr la longevidad. Actualmente hay evidencias de que se pueden prevenir muchos de los problemas asociados al envejecimiento, y ¡los recursos están a nuestro alcance!. Tenemos el poder y el conocimiento necesarios para mejorar y prolongar nuestra vida. Lo más importante es que comencemos, cualquier sea nuestra edad.
Envejecer involucra diferentes mecanismos o procesos que ocurren en el organismo y que, en conjunto, producen efectos como disminución de la fuerza y la resistencia física, menor resistencia a las enfermedades, arrugas y pérdida de elasticidad de los tejidos y la piel, que se manifiestan con el paso del tiempo. Podemos hacer que estos procesos sean más lentos, o retrasarlos parcialmente.
Hay muchos recursos que se pueden utilizar para prolongar la juventud, no es necesario esperar. Usted puede beneficiarse desde el inicio con el cuidado de su salud, lo que disminuirá los efectos de algunos de los mecanismos biológicos que contribuyen al deterioro natural producido por el paso del tiempo, además del causado por hábitos perjudiciales.
Se necesita revisar y modificar algunos aspectos del estilo de vida. Por ejemplo, aumentar la actividad física si es sedentario e incorporar algunos cambios en la alimentación. Lo importante es comprender que no hay un solo camino para prolongar la juventud y la vida, adoptar una actitud positiva que facilite llevar los conocimientos a la práctica.

La responsabilidad de cuidarse
Sólo usted puede comprometerse a realizar acciones simples como evitar el cigarrillo y el alcohol en exceso. La decisión es personal, ya que sólo usted sabe cuáles son sus recursos, intereses y capacidad para hacer. Necesitará tomar decisiones como moverse más, moderar el consumo de grasas, incluir lácteos descremados para obtener la cantidad de calcio suficiente para los huesos e incorporar alimentos que provean nutrientes para mejorar el sistema inmunológico. El sistema de defensas del organismo lo protege de los enemigos externos e internos: bacterias, virus, ateroesclerosis e inclusive el cáncer. Si no los tuviéramos deberíamos vivir en una burbuja de plástico porque la más ligera exposición al medio ambiente produciría una infección mortal.

La alimentación
Si la alimentación es nutricionalmente inadecuada, con el transcurso del tiempo nuestro sistema de defensa pierde parte de su capacidad para protegernos. Incorporar los nutrientes correctos nos ayudará a mejorar esa capacidad de defensa, cualquiera sea nuestra edad. Por ejemplo, las vitaminas A, C y E estimulan el sistema inmune y bloquean el desarrollo de células cancerígenas ante la presencia de algunas sustancias químicas nocivas. Lo que hay que determinar, con el consejo médico y nutricional, es cómo incorporarlas y si se utilizan suplementos determinar las cantidades adecuadas.

Vitamina C
Es un potente antioxidante y trabaja con otros en la prevención de los daños que producen los radicales libres. Es necesaria para la formación de colágeno, sustancia que une a las células, esencial para la formación de nuevas células y tejidos. Protege a las células del envejecimiento prematuro. Combate el desarrollo de varias formas de cáncer, especialmente pulmón, uterino, pancreas, esófago, colon y estómago. Son buena fuente natural de vitamina C el kiwi, el mango, el ají morrón rojo y los cítricos.

El movimiento
Uno de los factores que ayudan a mantener la juventud está cerca y es el gimnasio más próximo a su casa. O, simplemente, las cuadras de su barrio, que permiten hacer una caminata diaria de 20 ó 30 minutos. Todos los estudios confirman que el ejercicio físico es un modo de disminuir los efectos del paso del tiempo. Es suficiente un programa de ejercicio moderado y continuado para vivir mejor, más fuerte y más tiempo joven. A medida que pasan los años se producen cambios físicos que, como dijimos, afectan la fuerza y la apariencia. En la mayoría de los casos las personas a los 45 muestran una declinación de la masa muscular y un aumento de la grasa corporal, característica tipica de la vida sedentaria. También hay una disminución de la densidad de los huesos, que se vuelven más frágiles. La capacidad respiratoria disminuye, lo que significa que en más de una ocasión le falta el aliento ante cualquier esfuerzo físico. También se produce una pérdida de flexibilidad.
Muchos de estos cambios se pueden combatir con la actividad física. Los expertos afirman que un cincuentón hoy puede estar en mucho mejor estado físico que un joven de treinta. El ejercicio físico también ayuda a prevenir muchas de las enfermedades que afectan la calidad de vida.

Verse bien y mantenerse
Una piel seca y arrugada nos hace ver más viejos. La piel es uno de los órganos más grandes del cuerpo y el que más trabaja. Realiza muchas tareas esenciales, ayuda a regular la temperatura corporal, permite el mantenimiento de los fluídos corporales y es la primera línea de defensa del sistema inmunológico contra virus, bacterias y elementos extraños. Con el paso del tiempo sufre un desgaste natural. Aparecen lineas finas y arrugas, causadas básicamente por la destrucción del colágeno, proteína responsable de su conformación y elasticidad. La fuerza de gravedad también opera sobre la piel, lo que hace que se afloje. El organismo produce menor cantidad de la grasa protectora que está unida a la piel, lo que da como resultado partes secas, irritaciones. La regeneración de las células es más lenta, lo que desmejora la apariencia y, probablemente, el peor efecto es el de la exposición a los rayos solares, que dañan las células y causan signos de envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Hasta hace poco tiempo creíamos que poco se podía hacer para evitar estas las señales. Sabemos ahora que una combinación de factores, incluyendo el estilo de vida, la alimentación, los suplementos y algunos productos para el cuidado de la piel pueden mantener su apariencia juvenil, y más importante, mantener alejado el cáncer.

Alfahidroxiácidos
Sustancias presentes naturalmente en alimentos como la cuajada, los cítricos, las manzanas. Durante décadas los dermatólogos han utilizado elevadas concentraciones de estos ácidos para realizar peelings faciales y eliminar cicatrices. Hoy se obtienen versiones más suaves de venta libre en productos utilizados para mejorar y humectar la piel. Entre los beneficios son efectivos para la piel seca y escamosa, ayudan a eliminar las manchas de la edad, las arrugas finas y mejoran el tono y la textura de la piel.
En síntesis, los hábitos saludables se reflejan en una piel sana, un organismo en buen estado, vitalidad, satisfacción y capacidad para disfrutar la vida. Para terminar es importante señalar que los cambios de hábitos que le propongo no van a hacer que se vea jóven por siempre, si pueden ayudarlo a conservar la apariencia juvenil por más tiempo. Una persona de ochenta años que sigue estas sugerencias no va a verse como si tuviera 20, pero si puede mantener la vitalidad, una apariencia atractiva y disfrutar cada momento. La idea es ayudarlo a maximizar su potencial a los 30, 40, 50,60,70,80 e incluso los 120.

Las liláceas
El ajo, la cebolla, el cebollín, echalotte y otras plantas de esta familia pueden prevenir una variedad de afecciones. Son ricos en quercetina y selenio, antioxidantes que tienen un rol importante en la prevención del cáncer. Estudios recientes han comprobado los efectos positivos del ajo sobre los lípidos en sangre, se observaron reducciones del 11% del LDL, "colesterol malo".
Un compuesto presente en el ajo, denominado ajoene, actuaría como un fluidificante natural de la sangre, previniendo la formación de coágulos que aumentan el riesgo de ataque cardíaco o ACV. Se recomienda utilizarlos con libertad en la alimentación. Las cebollas rojas y amarillas tienen la mayor cantidad de flavonoides, sustancias protectoras contra el cáncer.

Carotenoides
La familia de los carotenos consiste en aproximadamente 600 compuestos naturales presentes en las hortalizas de hojas verde oscuro y en frutas y hortalizas amarillas y anaranjadas. Son antioxidantes potentes, como los betacarotenos y el licopeno. Se cree que influyen en la reducción del riesgo de cáncer, según estudios realizados con personas cuya alimentación incluía hortalizas y frutas en proporciones elevadas. No hay una recomendación exacta de consumo, se sugiere incluir diariamente como mínimo 2 porciones de hortalizas y 2 o 3 frutas. Se pueden utilizar también suplementos, con la aprobación del médico.

Bioflavonoides
Sustancias que proveen su color característico a las frutas cítricas en particular, así como otras frutas y hortalizas. Son potentes antioxidantes y actúan en conjunto con la vitamina C, potenciando mutuamente su acción. Fortalecen el sistema vascular, venas y capilares; protegen contra los problemas cardiovasculares, previenen la oxidación del colesterol LDL ("colesterol malo") causante de ateroesclerosis. Podrían bloquear la formación de células malignas. La quercetina por ejemplo, presente en las cebollas rojas y amarillas inhibiría la actividad de sustancias que promueven la formación de tumores. Una alimentación abundante en hortalizas y frutas es una valiosa aliada para la salud.

Calcio
Mineral esencial para una estructura ósea fuerte, la presión sanguínea normal, el mantenimiento de las membranas celulares y la coagulación normal de la sangre. Previene la osteoporosis, condición que se manifiesta en una mayor fragilidad de los huesos y aumento de fracturas. Las mujeres postmenopáusicas son particularmente vulnerables. Numerosos estudios han asociado una baja ingesta de calcio y vitamina D con un mayor riesgo de cáncer de colon, ya que se cree que el calcio podría unirse a ciertos ácidos grasos evitando que irriten las paredes del colon (porción del intestino). Dos tazas de leche descremada fortificada con calcio y dos potes de yogur descremado diarios cubriría la necesidad mínima.

Capsaicina
Sustancia presente en el ají picante conocido como "chile." De hecho se utilizó durante cientos de años en la cocina y los herbalistas prescribían el uso de este ají para aliviar diferentes afecciones, desde asma y artritis hasta indigestión. Tiene efectos favorables sobre el nivel de lípidos en sangre, lo que ayudaría a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y ACV.

Genisteína
Sustancia anticáncer presente en el poroto de soja y los productos derivados. La recomendación es de una o dos porciones de soja o derivados por día (aproximadamente 75 gramos).

Omega 3
Un tipo de ácidos grasos (constituyente de las grasas) que intervienen en la regulación de los niveles del colesterol sanguíneo, la presión arterial, bajan el riesgo de infarto y cáncer. Aumentan las defensas del organismo, se necesitan para mantener una piel sana, para la cicatrización de heridas y un buen funcionamiento hepático y renal. Están presentes en los productos de mar, pescados como el salmón, atún, merluza, sardinas, caballa, aceite de pescado; frutas secas y soja, en las semillas de lino y en los aceites vegetales, por ejemplo el de girasol aporta buena cantidad de Omega-3. Se aconseja Incorporar un mínimo 15 gramos diarios, el equivalente a una cucharada sopera de aceite vegetal.

L-arginina
Un aminoácido (parte constituyente de las proteínas). El organismo lo produce y aparentemente tiene un rol antioxidante importante en el mantenimiento de la salud. Diferentes estudios han demostrado que los suplementos de arginina mejoran la cicatrización de heridas producidas por lesiones o cirugías. Son buena fuente de arginina las nueces, semillas de sésamo y de girasol.

Co-enzima Q10
Sustancia tipo vitamina presente en todas las células del cuerpo. Actúa en varios procesos clave para la producción de energía dentro de la célula. Combate a los radicales libres, ya que funciona como un antioxidante. Se observó una reducción importante en los niveles de Q-10 en una variedad de enfermedades. Su falta puede ser causada por una ingesta insuficiente o por el aprovechamiento excesivo de lo que se incorpora. Está presente en forma natural en una amplia variedad de alimentos y en cantidades elevadas en las vísceras, como higado y riñones, en pescados como sardinas y caballa, el aceite de soja, y frutas secas, como los maníes.

Bromelina
Con el paso de los años puede desmejorar la digestión y absorción de las proteínas y la bromelina, una enzima presente en el ananá fresco, contribuye a una buena digestión. Tiene además propiedades antiinflamatorias, ayudaría a reducir las molestias causadas por la artritis o las artrosis.