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Ver la Versión Completa : Mujeres del Nuevo Testamento



Jandel
04/04/2009, 13:55
No hay temas más interesantes para las reuniones de señoras que las biografías bíblicas, y lo son especialmente las de las mujeres del Nuevo Testamento. Sin olvidar que todos los pastores y predicadores pueden aprovecharse igualmente de los pensamientos de tan grande autor, expresado en un lenguaje claro, sencillo y en orden alfabético para facilitar su búsqueda.


Ana, la profetisa
"En ese momento se presentó ella, y comenzó también a expresar su reconocimiento a Dios y a hablar de él a todos los que aguardaban la redención en Jerusalén"
(Lucas 2:38).


Léase Lucas 2:36-38

Toda la gloria del nacimiento de Jesús se concentró sobre el antiguo reino de Judá. Tanto José como María descendían de la tribu de Judá. Elisabet vivía en Judá y allí nació Juan. Belén pertenece a Judá.
Sin embargo, Jesús vino para todo Israel, y más que para Israel, para ser luz a los gentiles. Los magos vinieron como representantes de los países paganos, para rendir tributo al nuevo Rey. Y Ana, la profetisa del Templo, vino a confesar la esperanza de sus padres por parte de Israel, que se hallaba fuera de los dominios propios de Judá. No descendía de la tribu de Judá. Era hija de Fanuel, de la tribu de Aser. La tribu de Aser estaba situada en las tribus dispersas. Por eso su cargo en el Templo tenía significancia especial. Bajo Joroboam, las Diez Tribus se habían emancipado de la casa de David, y durante los siglos, habían seguido rechazando el Mesías de Israel y el Dios del Pacto. Ahora vemos que Ana aparece en el Templo, junto a la figura de Simeón, para saludar al Rey de la Casa de David. Parece como si Ana viniera a llamarle a que fuera al Lago de Genezaret y a la despreciada Galilea, a fin de que pudiera recoger un pueblo rebelde a su Reino.
Simeón y Ana eran los dos ancianos. Ana tenía ochenta y cuatro años. No representaba pues, ni tampoco Simeón, a la nueva generación. No pertenecían al círculo del cual el Señor escogió sus discípulos, ni al grupo del que escogió a María y Marta. Al contrario, pertenecían a Israel que moría. Ana extendió la palma de honor a Cristo, no como representante del pasado, sino del futuro. Parece como si viniera a ofrecerle la acción de gracias de cuarenta generaciones a los pies de Jesús, antes de morir.
Ana trajo esta ofrenda como mujer, después que Simeón lo había hecho como hombre. Así, observamos que los dos sexos, juntos e individualmente, son llamados a glorificar al Dios de Israel. Junto a Abraham hallamos a Sara, junto a Barac a Débora, junto a Moisés a Sípora. Y a Ana, de Aser, junto a Simeón. No era su mujer, sin embargo. Su relación era intensamente espiritual, que trasciende toda diferencia de sexos. Se había casado, ya hacía sesenta años, y vivió siete años con su marido. No se nos dice qué fue de él, y ella no se había casado otra vez. Se hallaba recluida en el Templo, guardando y sirviendo en él de día y de noche, con ayunos y oraciones. Su vida debió ser de genuina piedad, y tenía que haber oído de Simeón que el Cristo había de venir antes de su muerte.
Además de lo dicho, era profetisa, y queda incluida en la larga serie de los que habían sido heraldos del Profeta y Maestro venidero a lo largo de los siglos. Cristo representaba a una tribu de reyes. Zacarías y Elisabet a una tribu de sacerdotes. Ana representaba a los profetas. Esta última profetisa viene a confirmar lo que habían anunciado los que la habían precedido, especialmente Isaías y Malaquías. No sólo confesó a Cristo, sino que "comenzó también a expresar su reconocimiento a Dios y a hablar de él a todos los que aguardaban la redención en Jerusalén.»
Su testimonio en el Templo fue la última voz de la profecía que se oyó. La profecía había cumplido su cometido. Juan, el heraldo del Señor, estaba esperando a la puerta.


1- ¿Cuál es el significado de Ana en la redención que nos trajo Cristo?
2- ¿Por qué era Ana la última profetiza?
3- ¿Cuál es el significado de los antecedentes de Ana para la aceptación de Jesús como el Cristo?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Maryta
04/04/2009, 15:36
Gracias hermano por los aportes que nos haces, en verdad una gran bendición, pero también un gran esfuerzo por tu parte. Dios te siga bendiciendo.

Danae
04/04/2009, 16:28
Bendiciones Jandel

-Gracias por el aporte , pero a la verdad no estoy tan de acuerdo con este argumento , , los cuales pueden transformarse en conjeturas simplemente , pero espero puedas sacarme de dudas.

-primero no diviso en ninguna parte de la biblia que diga que fue la última profetiza.

-sin embargo está muy claro que los profetas fueron hasta Juan, pero hasta antes de su fallecimiento transcurrieron muchas decadas , despues de ser iluminado, revelandole la profesía de Apocalipsis, en la isla de Patmos que no tengo claro exactamente , pero sabemos fue despues de 70 años, bueno mi pregunta es, por que cree ud. que no hay posibilidad que en todas esas decadas no haya podido haber otra proftiza, Ana no tubo mayor relevancia hasta ser nombrada en estos pasajes , yo creo que sin duda deben haber existido una que otra, de semejantes caracteres, sin necesidad de ser nombradas.
Bendiciones

maribelita
04/04/2009, 18:58
Que lindo cada aporte que nos dás acerca de las mujeres de la biblia, gracias por compartir estos temas, de verdad que nos edifican sobremanera.
Y estoy de acuerdo con MAryta que es un gran esfuerzo de tu parte, Dios te lo recompenzará.
Una vez dijó Jesús...Dad por gracia lo que por gracia recibisteis.
Dios te siga bendiciendo.

Jandel
06/04/2009, 03:36
Bendiciones Jandel

-Gracias por el aporte , pero a la verdad no estoy tan de acuerdo con este argumento , , los cuales pueden transformarse en conjeturas simplemente , pero espero puedas sacarme de dudas.

-primero no diviso en ninguna parte de la biblia que diga que fue la última profetiza.

-sin embargo está muy claro que los profetas fueron hasta Juan, pero hasta antes de su fallecimiento transcurrieron muchas decadas , despues de ser iluminado, revelandole la profesía de Apocalipsis, en la isla de Patmos que no tengo claro exactamente , pero sabemos fue despues de 70 años, bueno mi pregunta es, por que cree ud. que no hay posibilidad que en todas esas decadas no haya podido haber otra proftiza, Ana no tubo mayor relevancia hasta ser nombrada en estos pasajes , yo creo que sin duda deben haber existido una que otra, de semejantes caracteres, sin necesidad de ser nombradas.
Bendiciones

Hola hermano Danae,
Se hace mención de Ana que fué la última profetisa puesto que después de ella, en las escrituras no se menciona a ninguna otra mujer profeta que fuera de necesaria importancia nombrarla, en Hechos 21:8-9 podemos apreciar que realmente si hubieron, después de Ana, otras mujeres profetas pero las cuales, las escrituras no hacen mención alguna sobre sus vidas, tal vez no llegaron a ser relevantes.

Recordamos que Felipe fue uno de los siete ayudantes (o diáconos) que la iglesia había elegido para atender a los necesitados de la congregación de Jerusalén y casi inmediatamente, a causa de la persecución, se había convertido en un eficaz evangelista en la ciudad de Samaria. Luego el Espíritu Santo lo condujo al encuentro de un funcionario etíope a quien bautizó en un arroyo que hallaron en el camino y su historia concluyó en Hechos 8:40 “Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio, en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea”. Esto ocurría aproximadamente en el año 35 D. de C. y en Cesarea se quedó, hasta que 25 años después, cuando Pablo pasó por allí en su viaje a Jerusalén (año 60 D. de C) encontró a Felipe casado y con siete hijas “que profetizaban”. Como vemos, todavía continuaba con su ministerio porque se le conocía como “Felipe el evangelista”



Hechos 21:8-9 “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.”


Espero haber respondido a tu pregunta y por favor no me llames de ud. No soy tan viejito, jejejeje!!
Gracias y que Dios te bendiga con toda Su gloria.

Jandel
14/04/2009, 20:47
Dorcas (Tabita)


"Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía." (Hechos 9:36).

Lease Hechos 9:36-42


El nombre de la mujer era Tabita. Dorcas es una traducción hebrea. Tabita, en griego, significa «gacela». «Esta mujer abundaba en buenas obras y en Iimosnas que hacía.» Se dedicaba a coser vestidos y túnicas para los pobres. Esta costumbre ha sido imitada más adelante y en la Iglesia Cristiana de nues-tros tiempos incluso su nombre ha presidido el de Sociedades de Señoras, que se han dedicado a la beneficiencia. Parece ser que fue la primera, (por lo menos de la que tenemos conocimiento) que se dedicó a estos actos de amor, inspirada por Cristo. Su ejemplo ha sido una fuente de inspiración constante para las buenas obras. La Iglesia ha mostrado en innumerables ocasiones este espíritu de amor hacia los pobres, especialmente en el pasado cuando no había la menor forma de auxilio social de entidades seculares o de las autoridades.

Tabita puso en acción las palabras de Jesús: «Estuve desnudo y me cubristeis.» Originó un movimiento de amor que ha perdurado durante diecinueve siglos. La Iglesia Cristiana ha mitigado infinitos sufrimientos. En tiempos pasados y en paises no cristianos, la suerte de los humildes fue siempre cruel e inmisericorde.

Cuando Pedro fue a Jope se encontró al llegar que Tabita acababa de morir. La habían lavado y puesto en la estancia superior, y allí llorando, llevaron a Pedro, y le rodearon las viudas mostrándole las prendas en que todas ellas se ocupaban. La falta de Tabita iba a ser irremediable. Pedro se puso de rodillas, oró, y poco después se la volvió a presentar viva. Tabita pudo continuar su ministerio benéfico.

Tabita es una expresión del amor cristiano transformado en hechos. Apela a la acción de las mujeres que, por su edad, o su posición, o circunstancias, no tienen ninguna otra vocación específica. Nos enseña que la pobreza puede ser mitigada efectivamente en el nombre de Jesús.



1. ¿Por qué las sociedades femeninas toman muchas veces el nombre de Dorcas?

2. ¿Cómo se puede caracterizar a Dorcas?

3. ¿Aparece Dorcas como poseyendo «fe salvadora»? ¿Es esto típico de las sociedades a las que se suele dar este nombre hoy?


Fuente: Libros "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
24/04/2009, 15:13
Drusila


"Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe de Jesucristo" (Hechos 24:24).


Drusila era de Edom. Era la hija del rey idumeo Herodes Agripa y había nacido en el año 34 D. de J. Como los suyos, Drusila profesaba la religión judía. Cuando oyó a Pablo en Cesarea aún no tenía veinte años, a pesar de que ya habían ocurrido muchas cosas en su vida. Era famosa por su hermosura. A los dieciseis años se había casado con el príncipe Azizo, rey de Emesa. Pero, el gobernador romano Félix la conoció en un festival en la corte, y se interesó en ella. Cuando Félix envió a Drusila un nigromante judío, Simón, con una invitación personal, Drusila abandonó quietamente la corte de Azizo y se dirigió a Cesarea, donde se casó con Félix. Ante la ley judía evidentemente el matrimonio era ilegal. Drusila no tuvo inconveniente en aparecer en público como la esposa de Félix. Azizo tuvo que aguantarse, simplemente.

Drusila llevaba un año viviendo con el gobernador romano cuando Pablo llegó a Cesarea en circunstancias que pueden leerse en el capítulo 23 de Hechos. Es posible que cuando Pablo fue llamado ante el tribunal de Félix, para responder a las acusaciones de los judíos, capitaneados por Tértulo, Drusila se hallara presente en la sala, si bien no hallamos confirmación de esto en el libro de Hechos. Pero sí hallamos allí que a los pocos días, Félix y Drusila, los dos conversaron en privado con él respecto a la fe de Cristo.

No sabemos exactamente qué ideas se cambiaron en esta conversación, pero no parece improbable que Pablo aprovechara la ocasión para dejar claro en oídos de Drusila, que de nombre por lo menos todavía era judía de religión, cuáles eran los requerimientos éticos de la ley mosaica y las consecuencias de su infracción. Este se evidencia en el versículo 25, donde se nos dice que Pablo disertó sobre «la justicia, el dominio propio y el juicio venidero», en términos tales que el nuevo esposo de Drusila, Félix», «se aterrorizó y dijo: «Vete por ahora; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.»

Es probable que Drusila se burlara de Pablo y de sus ideas sobre el dominio propio y la justicia. No sabemos nada más de Drusila por la Biblia, pero este mismo hecho parece indicar que su conciencia no quedó afectada muy profundamente, y en todo caso su conducta no lo mostró. Josefo, el historiador judío, nos cuenta que Drusila murió en la erupción del Vesubio que sepultó a Pompeya y Herculano. Drusila había ido allí, precisamente unos pocos días antes de la erupción con su único hijo, Agripa, y pereció sepultada por la lava.

Drusila había deshonrado su fe judía, había rechazado a Cristo, abandonado a su esposo y vivía en pecado. Drusila supo cuán «horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo».


1. ¿En qué forma es la vida de Drusila un aviso para la joven de hoy?

2. ¿Dónde se encontraron Drusila y Pablo?

3. ¿Cuál fue el fin de Drusila?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
29/04/2009, 10:49
Elizabet


"Y he aquí que tu parienta Elisabet, también ella ha concebido un hijo en su vejez; y ya está de seis meses, la que era llamada estéril" (Lucas 1:36).

Léase Lucas 1


A Elisabet le cabe el honor de ser la primera mujer que confesó a Cristo en la carne, incluso antes que María. Cuando María, después que hubo concebido por el Espíritu, fue a visitar a Elisabet, esta exclamó en oración profética: "¿De dónde a mí esto, que la madre de mi Señor venga a mí?" (v. 43). Por medio de esta inesperada e indudable confesión Elisabet reforzó la fe de María en el hecho de que ella, sin la menor duda, llevaba al Salvador del mundo en su seno.

Es esta fe firme e invariable que constituye la virtud más prominente de Elisabet. Quizá su firme convicción de que Cristo había ya empezado a asumir forma humana no nos parece a nosotros particularmente notable. Esto puede ser porque sabemos que María ya llevaba en su seno a su hijo, y que este hijo demostró ser el Mediador entre Dios y los hombres. Pero Elisabet no tenía nuestra perspectiva histórica,

Y por esta razón la convicción a que dio expresión es verdaderamente notable.

Israel había quedado reducido casi a la nada, debido al desprecio y malicia de la jurisdicción romana. El culto a Jehová había quedado reducido a poco más que mero formalismo. Caifás, por ejemplo, constituía un ejemplo patente de la condición de degeneración a que había llegado el sacerdocio en aquel tiempo. Y hemos de recordar que Elisabet pertenecía a este pueblo, que se hallaba en condiciones espirituales humillantes.

Además, Elisabet era anciana, una mujer que había estado pidiendo un hijo a Dios durante muchos años. Era motejada con este estigma de la esterilidad. Y no había estado presente al tiempo en que el ángel se le apareció a Zacarías. No había oído lo que Gabriel le dijo a María. Todo esto ella lo había oído de otros.

A pesar de sus circunstancias desfavorables, Elisabet trascendió inmediatamente toda duda. No sólo esperaba al Mesías que había de llegar, sino que creyó que había llegado. Cuando María fue a visitarla, ella vio y creyó inmediatamente esta maravillosa verdad: "Aquí debajo de los vestidos de esta mujer se halla mi Salvador escondido." El Mesías ya no tenía que venir. Elisabet sabía que había venido. Y por ello oró y le confesó.

Los pasos por los cuales el Señor condujo a Elisabet a esta fe rica y plena no nos son escondidos. Su nombre era el mismo que el de la mujer de Aarón. Caifás, dijimos, era un ejemplo de degeneración del sacerdocio en su tiempo. Elisabet representaba un verdadero retoño del tronco familiar de Aarón. Ella preservaba todas las benditas tradiciones de la familia de Aarón. El Señor, por tanto, la había conducido a ello, aunque fuera a través de caminos de humillación, pues era aflictivo de un modo especial el que la hija de un sacerdote permaneciera sin hijos.

Por lo que el Señor inesperadamente la bendijo con un embarazo con el que ya no contaba. Había renunciado a la esperanza de tener un hijo. Su concepción fue acompañada de un mensaje de un ángel y de la mudez de su marido. Es patético, pero Zacarías no le pudo decir nada respecto a su encuentro con el ángel; tuvo que escribirselo. Por estas demostraciones extraordinarias, Elisabet, sabía que Dios había decidido realizar cosas maravillosas. Le parecería a ella que habían vuelto los días de Abraham y Sara, y que Dios había visitado de nuevo a su pueblo.

María fue a visitarla cuando Elisabet ya estaba de cinco meses. El instinto maternal de Elisabet le dijo que un hijo se movía en su matriz, al ver a María, y que este hijo se movía en una forma extraordinaria. Así que madre e hijo fueron afectados por la influencia del Espíritu Santo cuando se acercó el Salvador. Al instante la flor de la fe floreció del todo en Elisabet. Ella apreció y sintió la bendición del hecho que Dios, revelado en la carne, estaba cumpliendo la esperanza de sus padres.

Es interesante observar la evidencia de esta fe en Elisabet. Era la madre de Juan. María, una mujer mucho más joven que ella, y que ni tan sólo descendía de sacerdotes, era la madre del Mesías. Una situación así podría haber inducido celos en ella. Podría haberse dicho: "¿Por qué a ella este mayor honor?" Sabemos que en Elisabet no hubo tales pensamientos. Dio a María el más honroso de los nombres posibles a una mujer: "Madre de mi Señor." Y se lo dijo de modo espontáneo y natural, sin afectación. Alabó a María como "bendita tú entre todas las mujeres". El hijo de Elisabet dijo más adelante: "El tiene que crecer y yo he de menguar." El espíritu de Elisabet pasó a Juan, o el espíritu de Juan ya inspiraba a Elisabet. Elisabet fue el último retoño de la vara de Aarón. Judá había de dar nacimiento al Mesías, pero Aarón había de adorarle en servicio.


1- ¿Quién confesó primero a Cristo en la carne?

2- ¿Cómo sabemos que la fe de Elisabet era sincera?

3- ¿Cómo sabemos que crió a su hijo en el temor del Señor?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
23/05/2009, 02:49
Eunice


"Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también" (2 Timoteo 1:5).

Léase 2ª Timoteo 1.


En la familia de Timoteo reinaba la tradición cristiana. Conocemos nombres en tres generaciones. Detrás de Timoteo hay Eunice, y detrás de ésta, Loida. Los tres manifiestan una «fe no fingida», que ha pasado de uno a otro. La fe no es impartida por los padres sino que procede de Dios. Pero Dios se complace en permitir que su bendición se acreciente en las sucesivas generaciones, imprimiendo el valor de lo que permanece y el conocimiento de ser llamado, dentro de la familia, para glorificar el nombre del Señor.

Ni Loida ni Eunice podían haberse imaginado que Timoteo iba a ser llamado a un lugar de tanta prominencia en la Iglesia de Cristo. A Pablo esta especie de nobilidad espiritual, que va de una generación a otra, como israelita, le parece especialmente hermosa. Se goza al contemplarla. Pero nos habla de ello por algo más: quiere llamar nuestra atención a lo realizado por la madre, la forma en que Dios la usó, a ella y a Loida, para inspirar la fe ferviente y real en Timoteo.

Pablo viene a decirnos que el hecho que Timoteo fuera criado bajo la influencia de la gracia es motivo en sí para dar gracias a Dios. La salvación puede tener lugar a cualquier edad, incluso a edad muy avanzada, pero el llegar lejos en el conocimiento de Dios suele ser más seguro cuando el niño ha sido criado dentro de las Escrituras. El corazón, espíritu y conciencia del niño es más tierno y en él se hunden de modo indeleble las enseñanzas. Cuando han sido imprimidas con eficacia difícilmente se borran más adelante. Timoteo tuvo un inmenso privilegio al poder ser educado desde la niñez en el camino del Señor. Para él, el conocimiento de la Escritura y el contenido de la fe fue vívidamente real. No eran un mero barniz formal, sino que habían crecido y se habían hecho una posesión inseparable de su propia vida y conciencia.

Timoteo le debía esto a su madre, como Agustín se lo debía a su madre Mónica. Este es el privilegio de algunos hijos de madres cristianas, pero no de todas. Algunos hijos de madres cristianas, convertidos luego, han dicho que no habían recibido la más mínima bendición de su madre. Pero en otras ocasiones la madre inspira de modo permanente la vida del hijo y éste conserva siempre sagrados recuerdos de ella. Es algo glorioso que unifica a los dos espiritualmente. La ternura del amor materno es santificada por el amor de Cristo; el amor maternal potencia el ferviente anhelo de la madre de que el hijo sea del Salvador. La madre no descansa hasta que de un modo u otro, leyendo historias de la Biblia, dando consejos, ejempío, estimulo, como sea, le induce a abrir su corazón al Salvador que se le está revelando por aquellos medios.

Nos lamentamos hoy del hecho que muchos hijos madurso se apartan de la fe. Pero al hacerlo hemos de preguntarnos dónde están las Eunices, cuya intensidad espiritual se ha contagiado al hijo. El padre sin duda tiene su responsabilidad, y su carácter, con frecuencia más fuerte, ha de guiar también al hijo en el hogar. Pero, aun cuando se ejerce la influencia del padre, la tierna actividad espiritual de la madre, su vida fiel, piadosa y de oración es la roturación del terreno que permite recibir la semilla en un blando seno. Las madres deben empezar su actividad en los niños cuando son muy jóvenes. No basta con educar a lhijo a comportarse con modales, cuidarlos e instruirlos con rectitud. Hay que conducirlos a entrar en los misterios de la Divinidad.


1. ¿Da valor Pablo a la educación en la casa de Timoteo?

2. ¿Estamos haciendo bastante énfasis en la necesidad de que el niño sea educado en el hogar?

3. ¿Qué lección da la vida de Eunice a las madres de hoy?

redencion
23/05/2009, 05:57
Mis felicitaciones hermano Angel, exelente idea, que quede posteado en el foro y nada menos que por órden alfabético, sin duda será un material de mucha utilidad y bendición para muchos, te aliento a seguir adelante, y aunque no postee siempre, mira que los leo para aprender, porque no de todas he conocido sus historias, tanto del antiguo como del nuevo testamento, Es toda una bendición para todos los hermanos que nos informemos, Dios te guarde mi hermano, gracias en nombre de todos los hermanos, redención.
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piloto
01/06/2009, 02:11
gracias por el aporte hermano

Jandel
10/06/2009, 01:49
Evodia y Síntique


"Ruego a Evodia y ruego a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor" (Filipenses 4:2).

Léase Filipenses 4.


Las mujeres hicieron un gran papel en la introducción del Cristianismo en el mundo pagano. Pablo, desde el comienzo de sus cartas a sus últimas palabras de despedida, nos da nombres de mujeres, que tenían gran influencia en la vida de la Iglesia. En Roma solamente hay Febe, de Cencrea, María «la cual ha trabajado mucho por nosotros», Trifena y Trifosa «las cuales trabajan en el Señor»; vimos a Persida, que merece un comentario similar y Julia, una hermana de Nereo. Vimos especialmente a Priscila en varios puntos. A Lidia. Y aquí se nos mencionan a dos mujeres de influencia, Evodia y Síntique, de las cuales Pablo dice también que «han combatido conmigo juntamente en el evangelio, con Clemente y otros colaboradores».

Las dos serían de los primeros convertidos de Filipos, cuando Pablo llegó a la ciudad. Se ofrecieron a ayudar a Pablo, de modo evidentemente eficaz. No ya una llamarada de entusiasmo, sino trabajo persistente, tenaz, difícil, perseverando en sus esfuerzos para establecer la iglesia de Filipos.

No tenemos idea de la causa de la disención entre Evodia y Síntique. Lo que sí sabemos, que los efectos de la misma tenían que ser destructores para la iglesia. No sabemos si había diferencias doctrinales entre las dos o un puntillo o celos de carácter personal. Otra vez vemos al maligno azuzando a una hermana contra otra, como en el pasado había jugado con Caín. Todo ello era en deterioro de la obra y el crecimiento de la congregación.

¿Qué hace Pablo sobre ello? ¿Encogerse de hombros, y permitir que la pugna continúe indefinida-mente. Esto deshonra el nombre del Señor y es un escándalo en la Iglesia. Esto estorba también la obra de la gracia en ambas. Cuando hay reyertas entre personas influyentes se forman facciones en la congregación, pues los unos se ponen en favor de uno y los otros de otro. Estas rencillas habrían terminado con la congregación.

Pablo interviene. Los que han sido comprados por el Señor deben persistir unánimes en la mentalidad de Cristo. En el versículo mencionado exhorta a que hagan las paces. Esta disensión halla eco en la Epístola en otros puntos. Sin duda, Pablo se refiere también a la misma cuando dice en el capítulo 2: «Por tanto, si hay alguna exhortación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable y compasivo, completad mi gozo, siendo de un mismo sentir, teniendo el mismo amor, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien en humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo (vv. 1-3).

Hemos de suponer que esta disensión se resolvió, pero podría haberse transformado en una conflagración que habría destruido la iglesia. Esto ha ocurrido más adelante en numerosas ocasiones.

Es por esto que las advertencias del apóstol son válidas incluso hoy. Nos impulsan a procurar que estas contiendas se apaguen por todos los medios posibles y se efectúe la reconciliación y restablezca la unidad.


1. ¿Qué mujeres tuvieron un papel importante en la propagación de la Iglesia de Cristo?

2. ¿Cuál era la relación entre Evodia y Síntique?

3. ¿Qué hizo Pablo para resolver sus diferencias?

silvinacor
11/06/2009, 19:55
muy bueno, me gustaria un estudio o pensamiento de maria la madre del sr.jesus y de maria magdalena. gracias

eliana903
16/06/2009, 04:27
Muy bueno me gusto mucho

Jandel
19/06/2009, 20:24
muy bueno, me gustaria un estudio o pensamiento de maria la madre del sr.jesus y de maria magdalena. gracias

Hola Silvinacor, te agradezco muchísimo que te gusten éstos estudios sobre las Mujeres del Nuevo Testamento y en referencia a tú petición, te comento que mas adelante los escribiré, solo te pido un poquito de paciencia, pués los estoy poniendo por orden alfabético.
Muchas gracias por tú comprensión.
-Bendiciones


Herodías


"Ella salió y le dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella contestó: La cabeza de Juan el Bautista" (Marcos 6:24).

Léase Marcos 6:14-21


Herodías era de Edom, descendiente de Esaú. Herodías era en realidad la mujer del hermano de Herodes, Felipe, un príncipe, pero que había sido desheredado por su padre.Felipe y Herodías vivían en Roma. Como resultado de una visita de Herodes a Roma durante la cual se hospedó en casa de su hermano, Felipe se vio privado de su esposa. Herodías le abandonó para irse con Herodes. Pero, Herodes también era casado con una princesa de Arabia, lo cual era otro obstáculo al matrimonio de los dos.

Herodes rechazó a su esposa. Herodías entró en el palacio como reina. Sólo un hombre se atrevió a protestar públicamente de toda esta inmoralidad: Juan el Bautista. Herodes lo mandó encerrar y es de suponer que, por temor a malquistarse con el pueblo prefirió dejarlo en vida. Herodes era capaz de cualquier crimen, pero era taimado y probablemente supersticioso. No le cabía duda que Juan era un profeta.

Herodías no tenía escrúpulos y sabía perfectamente que su peor enemigo era Juan el Bautista. En tanto el viviera su situación como favorita estaba en peligro. Siempre cabía la posibilidad de que Juan influyera en Herodes de modo desfavorable para ella.

La ambición de Herodías carecía de límites. Lo mismo su orgullo. Habría urdido toda clase de planes para librarse de Juan. Por fin se presentó la ocasión perfecta. Herodes se había puesto en una trampa de la que no pudo escapar. La hija de Herodías, a instigación de su madre pidió, como recompensa de haber danzado de forma que soliviantó las pasiones de aquel viejo zorro, la cabeza de Juan. Juan fue degollado.

Herodías era para Herodes algo semejante a lo que Jezabel era para Acab. En ambos casos la mujer tenía aún menos escrúpulos que el marido. Jezabel odiaba a Elías; Herodías a Juan. Sólo el final de la historia es distinto. Jezabel pereció sin consumar su venganza sobre Elías. Juan sucumbió en manos de Herodías.

El corazón de una mujer decidida al mal no se queda atrás respecto al corazón de un hombre. Cuando se entrega al pecado, pasa a ser un instrumento de Satanás con no menos perfidia y bajeza. Hoy no suelen ocurrir dramas de semejante violencia, por lo menos en los medios habituales en que transcurren nuestras vidas. Sin embargo no es menos verdad que la influencia de una mujer puede ser seguida y descubierta en la conducta de muchos hombres de responsabilidad. La historia nos presenta numerosos ejemplos de mujeres de este tipo que dieron lugar a persecuciones religiosas crueles e incontables víctimas. Basta con que recordemos los casos de Fernando I el Católico de España y Luis XIV, en Francia, cuyas esposas Isabel y Mme. de Maintenon, respectivamente, dieron lugar a la Inquisición en España y a la Revocación del Edicto de Nantes, en Francia. Ambas decisiones causaron millares de víctimas entre los judíos conversos y los protestantes o reformados en España y entre los hugonotes en Francia.


1. ¿Cuál fue el primer acto pecaminoso cometido por Herodes y Herodías juntamente?

2. ¿Qué nuevos actos del mismo tipo cometieron los dos después?

3. ¿Qué pasión instigó a Herodías para cometer estos acto.

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

silvinacor
21/06/2009, 03:59
Muchas gracias, por contestarme,,,,, sigo esperando, un abrazo y muchas bendiciones...........

Jandel
23/06/2009, 19:32
La mujer cananea


"Y he aquí que una mujer cananea, que había salido de aquellos confines, gritaba diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio" (Mateo 15:22).

Léase Mateo 15:21-28; Marcos 7:24-30


Por el relato no podemos decir si esta mujer se convirtió. Sólo que Jesús alabó su fe y por ella consiguió que su hija fuera librada del demonio, pero no sabemos si su fe era verdadera fe para la salvación. Se nos dice que la mujer insistió, a pesar de ser rechazada su petición repetidamente y que finalmente Jesús accedió a concederle lo que le pedía.

No se nos habla pues de gracia espiritual. Vemos que la comparación que hace Jesús de esta mujer, "hechar pan a los perrillos" la clasifica como extraña al pueblo de Israel , no perteneciente al pacto. La mujer era cananea, descendiente del antiguo pueblo que ocupaba Canaán antes de la llegada de los Israelitas. Habitaba cerca de Tiro y Sidón, ciudades de pésima reputación.

La mujer tenía fe en que Jesús podía curar a su hija. Fe en un milagro. Podemos suponer que esta fe no era el producto de una tendencia natural, sino el resultado de la gracia común de Dios, que permitió el encuentro de esta mujer con su amado Hijo. Como resultado de esta entrevista y del milagro, el pueblo de Israel fue abochornado por su incredulidad. Esta mujer extranjera se adhería al Mesías, aunque esta adhesión fuera externa. Era una protesta contra la orgullosa creencia de los israelitas de que ellos habían de ser para siempre la única nación favorecida.

Dios tiene compasión y libra a los hombres de la miseria humana, sin necesidad de tratarse de la gracia que genera fe salvadora. La mujer nos enseña que en toda situación aflictiva hemos de orar. La mujer cananea oró de modo inteligente: sabía que Jesús podía salvar a su hija. Perseveró y venció.

Es verdad que no pedía una bendición espiritual, ni para ella ni para su hija. A pesar de ello, nos enseña algo sobre el misterio de la oración. Hay que orar sin la menor insinuación de duda. Hay que rendirse a la suprema soberanía de Dios. Cuanto más era reprendida con más intensidad pedía. Ya nos dice Santiago que el que ora dudando es como una "ola del mar echada de acá para allá por los vientos". Esta mujer era lo opuesto. La fe es posible en el no creyente, aunque en este caso no se trata de la fe genuina, verdadera, que obra para salvación.


1. ¿Qué significa la frase: "No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos?

2. ¿Nos avergüenza a veces Dios, dándonos como ejemplo "la fe en lo milagroso" hasta en un pagano?

3. ¿Qué nos enseña esta mujer respecto a la oración y a la perseverancia?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
08/07/2009, 17:36
La mujer de Pilato


"Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó a decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él" (Mateo 27:19).

Léase Mateo 27:15-31


No es raro que un hombre adusto y duro reciba la bendición de una esposa suave en su trato y que ejerce una influencia benéfica sobre él. Pilato es un ejemplo. Era un verdadero déspota, que abusaba de su autoridad y poder. Sus superiores tuvieron que relevarle de su cargo por los abusos cometidos. La forma vergonzosa en que trató a Jesús, estando convencido de que era inocente, mandándole azotar y luego crucificar nos da evidencia de su naturaleza despótica.

Pero su esposa era muy distinta. Es evidente que se interesaba directamente en las actitudes de su marido, procurando moderar sus excesos en la ejecución de sus deberes oficiales. En este caso tenía que estar enterada del arresto del rabino judío y del juicio a que se le sometería al día siguiente. Su sueño inquieto está poblado de pesadillas. Se levanta angustiada y manda encargo a su marido que "por causa de aquel justo ha sufrido mucho en sueños durante la noche".No sabemos hasta que punto la mujer deseaba favorecer a Jesús porque consideraba que era inocente aunque esto es perfectamente posible de lo que no cabe duda es que trataba de evitar que su esposo hiciera lo que precisamente hizo: poner sobre su cabeza la sangre de un justo y además un maestro religioso.

Desde el punto de vista humano, en el hecho hemos de ver una mujer pagana, de naturaleza delicada y sensible, que trata de evitar que su marido cometa una atrocidad que sólo podía invitar la ira y venganza divinas. En su sentido de responsabilidad respecto a su marido es indudable que nos resulta una figura amable. Para ella, el marido y sus actos era algo del mayor interés, aunque no era un hombre que se hiciera estimar mucho, como lo prueba el que no hizo el menor caso de lo que ella le había dicho.

En este sentido ante su ejemplo, muchas mujeres cristianas pueden quedar avergonzadas, pues la responsabilidad de sus esposos es algo que ni les pasa por la cabeza. Una esposa puede influir para bien en un marido y si deja de hacerlo, rehuye su deber y el ejercicio de una de sus mejores prerrogativas. Para muchos la esposa ocupa el lugar que antes ocupaban los ángeles. Por desgracia muchos maridos actúan todavía de la misma forma que Pilato con respecto a su esposa. En estos casos la bondad de la esposa aumenta la maldad de su corazón. "Amontonan ascuas de fuego sobre su cabeza."


1. ¿Qué tipo de personaje era Pilato como marido y como gobernante?

2. ¿Era su esposa una verdadera ayuda para su marido? ¿Por qué?

3. ¿Qué pueden aprender las mujeres cristianas de esta meditación? ¿Qué deberían aprender los hombres?


Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
16/07/2009, 00:02
La mujer samaritana

"Vino una mujer de Samaria a sacar agua, Jesús le dijo: Dame de beber" (Juan 4:7).

Léase: Juan 4:1-42


Esta mujer no podemos decir que fuera un modelo de virtudes. El hecho de que cinco maridos se le murieran no puede achacársele como culpa suya, pero sí el que, cuando fue al pozo y encontró a Jesús, estuviera viviendo con un hombre que no era su marido.

Era sin duda una mujer desenvuelta, no muy recatada, probablemente un tipo que procuraríamos evitar si asistiera a la misma iglesia que nosotros. Y sin embargo, Dios, en su Providencía dirige las cosas de tal forma que esta mujer mundana, superficial y probablemente inculta, recibe una revelación extraordinaria, pues Jesús le habla de términos de gran profundidad y simbolismo, que se reservaba para ocasiones solemnes.

La mujer va al pozo, donde se halla Jesús sentado. Le pide de beber, pero sólo como excusa para entrar en un tema más profundo. La mujer de momento no entiende lo que dice, pero Jesús, poco a poco, le pone delante una visión espiritual y delicada que nos asombra pensar como podría ser captada por la mujer. Algunos no han vacilado en llamar esta entrevista pura ficción, una alegoría. Sabemos que fue real y conocemos el resultado de esta conversación.

La lección para nosotros es clara. Nos habla del concepto que tenemos de nuestra propia piedad: probablemente trataríamos de evitar a una mujer como la de Sicar, dándola por un caso perdido. Jesús en cambio la escogió para convertirla y le indujo a hacer una confesión de fe.

Al mismo tiempo nos reprende a nosotros porque nos consideramos buenos y nobles. Nosotros pertenecemos a los que dicen, según las Escrituras: "Apártate de mí, que soy más santo que tú." El relato de la mujer de Samaria nos deja corridos y avergonzados. La gracia de Dios permanece soberana e independiente. Busca a los perdidos, no a los justos. Lo que cuenta es si es posible tocar la conciencia. Era posible en el caso de la mujer de Samaria.


1. ¿Cuál era el carácter general de la mujer de Samaria?

2. ¿Cuál es el significado para nosotros de la conversación de Jesús con ella?

3. ¿Qué actitud nos muestra que hemos de adoptar hacia los que no pertenecen a la iglesia? ¿Lo hacemos siempre?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
21/07/2009, 17:47
La mujer pecadora arrepentida


"En esto, una mujer pecadora pública que había en la ciudad, enterada de que él estaba a la mesa en la casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume" (Lucas 7:37).

Léase Lucas 7:36-50


Ungir los pies o la cabeza de otra persona era una forma más bien común de dar la bienvenida u honrar a otro en Israel. Los rabinos más prominentes recibían homenaje en la práctica de besar los pies, costumbre de la que queda una sombra en las fórmulas de cortesía oficial, de tiempos no muy remotos, en algunas culturas mediterráneas. Por esta razón no es sorprendente que Jesús recibiera este homenaje más de una vez en su vida, y los evangelios registran dos casos de ello. En este caso se trata de una mujer pecadora. No tenemos derecho a pensar que pueda tratarse de María Magdalena, como a veces se ha hecho, pues no sabemos nada en sus antecedentes que pueda hacernos pensar que era una mujer pública. La segunda ocasión tuvo lugar en Betania, en casa de Lázaro, poco antes de que Jesús fuera arrestado.

La mujer de que se trata ahora era una ramera, probablemente establecida en Naín. Era una figura despreciada en los círculos correctos, y podemos imaginarnos el desagrado de Simón, el fariseo que había invitado a Jesús a su casa, al verla aparecer en la puerta. Es evidente que la mujer habría oído hablar a Jesús y sus palabras habían penetrado en su corazón y como resultado de ellas habría decidido cambiar su modo de vida. Al entrar en casa de Simón, sacó un frasco de alabastro con perfume "y colocándose detrás de Jesús, junto a sus pies (comían recostados) se echó a llorar y comenzó a regar con sus lágrimas los pies de él, y a enjugarlos con los cabellos de su cabeza; y besaba afectuosamente sus pies, y los ungía con el perfume". Estas son las palabras del Evangelio.

Toda la escena y la conversación que tuvo lugar luego entre Jesús y Simón es para nosotros sorprendente. Se confirma en esta escena, lo que ya había ocurrido en otras ocasiones, que Jesús recriminara a la buena sociedad de Jerusalén: "Los publicanos y las rameras entran en el reino de Dios antes que vosotros." Simón había recibido más bien friamente a Jesús, cosa que el Maestro subrayó bien claramente en su comentario. Esto no es difícil de entender, pero la cosa va más adelante: Sigamos: "Quedan perdonados sus pecados, que son muchos; por eso muestra mucho amor; pero aquel a quien se le perdona poco, ama poco." Recordemos que antes le había presentado a Simón la parábola de los dos deudores, en que, se supone que el que tenía mayor deuda ama más a su amo, una vez éste ha perdonado a los dos. Jesús explica que el mayor amor de la mujer es debido a que se le ha perdonado más. A nosotros este concepto nos parece un poco precaño, pero hemos de aceptar el juicio del Salvador en esta materia. Al final, la mujer despreciada por todos, fue exaltada por Jesús sobre Simón, el ciudadano respetado por todos.

La mujer tenía un carácter ardoroso y afectivo. Dio suelta a sus emociones sobre los pies de Jesús, regándolos con lágrimas y enjugándolos con su cabello.

Jesús comenta estas cosas y las elogia, en contraste con la fría cortesía de Simón. Dios puede usar personas capaces de sentir ardiente simpatía,como esta mujer. Primero tiene que purificarla y santificarla. Pero estas personas son más receptivas a la gracia y el amor, y la fe se desarrollan en ellos más fácilmente.

El mensaje supremo de este caso, es sin embargo que Dios elige pecadores de todos los tipos y que, ante sus ojos, nuestras gradaciones de pecado o respetabilidad no son muy importantes. Nadie puede jactarse de ser mucho mejor que esta pobre mujer a quien Jesús enalteció para humillarnos a nosotros.


1. ¿Por qué se nos dice que esta mujer era "pecadora"?

2. ¿Cómo reveló su amor a Cristo? ¿Cómo aceptó Jesús su confesión y arrepentimiento?

3. ¿Qué nos revela a nosotros, como pecadores, este incidente?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
02/08/2009, 07:06
Las criadas de Caifás


"Pedro estaba sentado fuera en el patio, y se le acercó una criada, y le dijo: Tú también estabas con Jesús el galileo" (Mateo26:69).

Léase Mateo 26:56-75


Aunque no se nos dan los nombres, se nos habla de dos criadas en la casa de Caifás el sumo sacerdote. Las dos coinciden de delatar a Pedro, como uno de los seguidores del hombre a quien estaban juzgando su amo y los otros sacerdotes.

Hagámonos cargo de la situación. Era la madrugada, oscuro aún. El gallo no había cantado. La casa estaba llena de ente. El juicio de Jesús se estaba celebrando ante el Sanedrin, que se había congregado de urgencia.

Las criadas probablemente no se habían retirado para poder atender el fuego en el patio. Se daban cuenta de la importancia de aquel juicio, y de lo grave de las acusaciones del encartado. No sabemos exactamente por qué y en qué forma, pero las dos coincidieron en notar la presencia de Pedro, extraño totalmente en aquel ambiente, y probablemente nervioso e inquieto ante el curso de los sucesos. Para las criadas no se trataba probablemente más que de una diversión, el causar un sofoco a aquel hombre, haciéndole burla y poniendo de manifiesto lo que él procuraba esconder: su relación con el acusado.

Pedro reaccionó vivamente. Al verse descubierto en un ambiente peligroso, negó rotundamente que tuviera nada que ver con Jesús, con juramentos y maldiciones. Pedro cometió el pecado más grave de su vida. Podemos suponer que las criadas se divirtieron con todo ello, indiferentes a las desastrosas consecuencias para Pedro que pronto se retiró a llorar amargamente su culpa.

Es posible que las criadas disfrutaran al poder contribuir en esta forma al ambiente de violencia y venganza. Esto las dejaba participar. Quizá no fue nada más que vanidad, la vanidad que puede aplastar los impulsos nobles, incluso, si es que existen. No sabemos si este era el caso. Probablemente les divirtió el ver el azoramiento de Pedro y su pérdida total de control.

Las criadas no se darían cuenta de su propio pecado. Para ellas todo se terminaría con unas cuantas risitas y chismorreo junto con los otros sirvientes de la casa. Probablemente se felicitarían de su éxito. Toda palabra liviana es pecado. Lo son los chismes y las risitas cuando son maliciosas. Todos hemos conocido estos tipos que se deleitan en poner a otros en un mal paso por mera diversión. No piensan en las heridas que inflingen y el daño que causan.


1. ¿Por qué las dos criadas ridiculizaron a Pedro?

2. ¿A qué pecado indujeron a Pedro las palabras de las criadas?

3. ¿Qué nos dice este incidente en cuanto a la consideración a los otros, de palabras y de hechos?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
18/08/2009, 19:00
Lidia


Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió su corazón para que estuviese atenta a lo que Pablo hablaba. Hechos 16:14

Léase Hechos 16:14-40


Lidia procedía de la ciudad de Tiatira, pero cuando conoció a Pablo residía en Filipos. Era dueña de una tienda en que se vendían vestidos teñidos de púrpura. Es evidente que vendía no sólo púrpura, sino muchos otros artículos. Debe de haber estado en buena posición y viviría en una casa espaciosa, en la que podía acomodar a Pablo y a Silas y a otros que les acompañaran.

No sabemos si era de estirpe judía. En todo caso se había convertido al Dios de Israel, porque los sábados se juntaba con otras mujeres judías en el lugar de oración acostumbrado. Este lugar no era la sinagoga, pues en aquel entonces no había ninguna en Filipos. En lugares donde no había sinagogas los judíos se reunían fuera de la ciudad en un prado o lugar con sombra. No se celebraba el servicio regular judío sino meramente se congregaban para orar. En Filipos había un lugar con sombra a la orilla del río que servía para este propósito. Este río al presente se llama Maritza. Hay una islita que divide al río en dos cauces, y es un lugar de agradable apariencia. Se suele indicar el lugar en que tuvo el encuentro, pero estas tradiciones son en el mejor de los casos dudosas. Sentada Lidia con las otras mujeres, Pablo y Silas fueron al lugar, y «se pusieron a hablarles a las mujeres allí congregadas». Les hablaron, naturalmente, de Jesús de Nazaret.

Parece que no tuvo mucha aceptación su predicación, con la excepción de Lidia, «cuyo corazón abrió el Señor para que estuviese atenta a lo que Pablo hablaba». Al parecer haría poco que Pablo había llegado a Filipos. Había esperado hasta el sábado para tener una audiencia. Lidia no abría la tienda en el día de sábado.

Lidia no se convirtió porque Pablo le predicó. Se convirtió porque su corazón fue abierto por el Señor.

La gracia es la que abre el corazón. Todas las mujeres oyeron el mensaje. Para las otras resultó incomprensible o detestable. Para ella fue una llama que hizo arder su corazón. Lidia creyó.

Pablo y Silas no podían estar alojados con mucho confort en una posada pública. Solían ser frecuentadas por gentes de baja estofa. Lidia acostumbrada al trato del público, especialmente clases pudientes, con indudable don de gentes, no tuvo inconveniente de invitarles a hospedarse en su casa. No lo hizo como un servicio para ellos sino que «nos obligó a quedarnos» (v. 15). Parece que los que vivían en aquella casa (Lidia era posiblemente viuda o en todo caso no se menciona marido alguno) habrían compartido la fe de Lidia en el Mesías, porque confesaron a Cristo y fueron bautizados con ella.

Pablo y Silas se hospedaron allí unos días. Al poco hubo un motín por causa de una muchacha adivina, y Pablo y Silas fueron arrestados. Seguirían muchas horas de ansiedad para Lidia, al ver que Pablo no regresaba, y más cuando Lidia supo que él y Silas estaban en la cárcel. Podemos imaginar sus fervientes oraciones en favor de Pablo, a las que se unirían otros convertidos de Filipo, en su casa. Pero al fin se oyó un aldabonazo en la puerta y Pablo y Silas estaban allí librados milagrosamente, a causa de un terremoto.

Leemos que Pablo y Silas, «saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos los consolaron y se fueron».

El recuerdo de Lidia y de lo que hizo por Pablo ha grabado en letras de amor su nombre en el corazón de los creyentes hasta el día de hoy.


1. ¿Dónde vivía Lidia? ¿En qué se ocupaba?

2. ¿En qué clase de servicios tomaba parte Lidia cuando conoció a Pablo?

3. ¿Qué nos enseña la vida de Lidia?

tamararome
19/08/2009, 19:11
hola mi nombre es tamara soy nueva aqui muy bueno lo que has escrito son detalles muy importantes Dios te siga bendiciendo

GPM
24/08/2009, 19:07
Hola tamara soy gabriela y yo tambien soy nueva espero poder comunicarnos bendiciones

joel1030
16/09/2009, 03:05
Muy buen material, Dios te bendiga

Jandel
27/09/2009, 18:24
Loida


"Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro en ti también" (2 Timoteo 1:5).


Loida tiene el honroso papel de la «abuela» en las Escrituras. En ella se nos revela la gran importancia de una abuela en la familia. Representa, entre las mujeres de la Biblia, la influencia espiritual única que resulta de su peculiar posición.

Es indudable que Loida había sido creyente. Parece que cuando Pablo envió su segunda carta a Timoteo ya había fallecido. Se nos habla de la fe no fingida que «habitó primero en tu abuela Loida». Lo que nos interesa hacer resaltar aquí es que esta fé no había sido enterrada con ella, sino que había pasado a su hija Eunice, y después, al nieto, Timoteo. Vemos pues, tres eslabones de una cadena espiritual. Una relación espiritual paralela a la relación de la sangre. A los lazos de la sangre se añaden los lazos de la fe. Es Dios quien da la fe, pero como vemos frecuentemente, este hecho ocurre con frecuencia como resultado del Pacto de gracia. Aunque hay excepciones, es más corriente que aparezca en el seno de una familia cristiana que en una familia pagana.

La regla, y no la excepción, es que los elegidos aparezcan en las familias en que hay una tradición cristiana, especialmente cuando la madre y la abuela han pertenecido al Señor. La gracia, reflejada en el bautismo, satura toda la educación en un ambiente cristiano. Tiende a hacerse una tradición familiar. De ahí vemos que Pablo recuerde con amor a Loida y a Eunice.

Los servicios que una madre puede ejercer para que el nieto nazca y crezca en la gracia son más destacados cuando falta el eslabón intermedio: cuando la madre no es creyente. Pero, incluso cuando lo es la abuela tiene abundantes oportunidades, tanto cuando los hijos están todavía en la casa, como cuando han salido de ella. La madre está muchas veces más ocupada y fatigada. La vida de la abuela transcurre de modo más pacífico; su cara revela su mayor calma y paz. Y cuando los nietos entran en su esfera de influencia puede estampar en ellos la fe a través de su ejemplo y admonición. En este sentido la abuela puede ser, en algunos casos más eficiente aún que la madre, más activa y con menos experiencia. La abuela no debe ser dominadora de los nietos. Al contrario puede dar a nietos e hijos la bendición única que una persona madura y con experiencia espiritual puede proporcionar.


1. ¿Contribuyó la influencia de la vida de Loida a la salvación de Timoteo?

2. ¿Recibió Timoteo su fe de Eunice?

3. ¿ Qué lección aprendemos de la relación entre Loida, Eunice y Timoteo?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

nahomy1011
27/09/2009, 19:19
¿Contribuyó la influencia de la vida de Loida a la salvación de Timoteo?
Bueno bien dices la abuela está mas relajada con los afanes de la vida y esta mas accesible a consejos para sus nietos pienso que influyo en gran manera pero tambien la madre por sus oraciones para sus hijos ya que en su palabra esta el poder de bendecir o maldecir a sus hijos.

MCH
16/11/2009, 19:06
Buen aporte gracias...jtb

Jandel
08/01/2010, 21:54
María de Betania


"Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada" (Lucas 10:42).

María de Betania representa una mujer mística, contrastando con Marta, que es un ejemplo de piedad activa. La primera escogió vivir en su mundo interior; la segunda prefirió hacer más hermoso el mundo que la rodeaba. Esto son dos ejemplos, pero se dan naturalmente, toda clase de posiciones intermedias en nuestras iglesias.

No se trata de algo que uno escoge: ser de una u otra forma, sino que es cuestión de temperamento y de la verdadera esencia de la personalidad. Por ello la una no debe pasar juicio condenatorio sobre la otra. Los dos tipos tienen que existir. Es más, no podemos pasarnos de ninguno de los dos. El mundo suele preferir a la mujer activa, pero necesitamos también los pensamientos profundos y la meditación de la otra. Por otra parte, una vida de excesiva introspección sería como un sueño.

Por esta razón María de Betania ocupa una posición peculiar en el grupo de amigos de Jesús. Representa la mujer de pensamientos internos profundos y cultivados. Ve lo que otros no ven. Observa, y sus palabras y actos suelen ir más profundo que los de los que la rodean.

Se nos dan tres particulares de su vida, los tres típicos de esta clase de mujer. Aproximadamente un año antes de la muerte y resurrección de Lázaro Jesús había parado en Betania. En aquella ocasión Marta se apresuró a servir a Jesús, pero María se colocó a sus pies escuchando sus palabras "María escogió la parte buena", nos dice Jesús. Un año después Lázaro murió. Observamos que Marta corre a recibir a Jesús, mientras María está todavía aturdida por los sucesos y se queda en casa. Poco antes de morir Jesús vuelve a parar en Betania. Marta había preparado la comida y se aseguraría que no faltara nada en la mesa. Pero María notó que faltaba algo. A la prosa, añadió poesía divina ungiendo al Maestro amado con un frasco de perfume de nardo. Fue como si dedicara al Cordero de Dios al inminente sacrificio.

No siempre aprecia el mundo estos rasgos delicados. A estas personas se las acusa de pasivas. Marta le echó en cara que descuidaba el deber de ayudar a los preparativos. Jesús la defendió. En la tumba de Lázaro, las lágrimas de María conmovieron al Maestro el cual acabó también llorando al verlas. Y cuando María le ungió con el perfume de nardo, Jesús otra vez aprobó lo que otros criticaban y dijo que su acción sería recordada en las generaciones futuras.

No podemos olvidar el valor de la vida emocional y meditativa de las Marías. Son lámparas en la iglesia. Son llama de amor viva.



1.¿Cuál fue la buena parte que escogió María?

2.¿Cómo dedicó a Cristo para su sacrificio? ¿Qué otras cosas recordamos de ella?

3.¿Queda justificado un misticismo puramente sentimental?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Jandel
02/03/2010, 20:35
María de Jerusalén


"Y habiendo reflexionado así, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando" (Hechos 12:12).

Léase Hechos 12:1-12
María de Jerusalén era una viuda rica. Lo sabemos porque era propietaria de una casa bastante grande para que cupiera en ella toda la congregación. Y porque Ia casa tenía un gran portal, por lo que podemos suponer que era una de las casas notables de Jerusalén. Tenía también criadas, de las cuales se nombra una, Rode, que fue a abrir Ia puerta a Pedro.

Esta María se había unido al servicio del Señor muy pronto. Su hijo, Juan Marcos se había hecho ministro de la Palabra, y acompañó a Pablo en uno de sus viajes. Es también el autor de uno de los Evangelios, el de Marcos. Pero, vamos a ver a lo que las Escrituras nos dicen de ella. La congregación se reunía en su casa de modo regular durante los días de Ia persecución de Herodes Agripa, que echó a los cristianos del Templo, donde se reunían antes. Entonces María les abrió la puerta de su casa. Pedro se dirigió allá inmediatamente que salió de la carcel.

María tiene interés para nosotros en el hecho que no se limitó a entregar su óbolo (contribución) para la obra en las colectas de la iglesia, sino que poseyendo una casa espaciosa, la puso toda ella a disposición de la congregación. No es raro que haya personas de edad, quizá viudas, cuyos hijos ya han salido de la casa y estan esparcidos, que posean casas grandes y espaciosas. Antes llenas de vida, ahora hay en ellas numerosas habitaciones vacías y sin vida. ¿No podrían animarse otra vez con reuniones, grupos de meditación, de oración, o para cantar salmos e himnos de modo más o menos regular. Con ello además se aliviaría el silencio y la soledad de la casa y de sus dueños.

En algunos puntos es posible incluso que haya congregaciones en estado de formación, que no dispongan todavía de un local propio. No se trata de alquilar unas habitaciones para este propósito, sino de poner la casa a disposición para el Señor.

María lo hizo y además las sirvientas se hacían cargo de ayudar en lo posible. Vemos que Rode abre la puerta a Pedro, y de gozo no sabía que se hacía. Sin duda la sirvienta era también cristiana. Toda la atmósfera de esta casa era propicia para ayudar al crecimiento de Ia obra del Señor. Deberíamos tener Marías hoy que ofrecieran sus casas para la obra.


Preguntas sugeridas para su estudio:
1. ¿Cual de los cuatro evangelistas era hijo de María?

2. ¿En qué forma específica ayudó María a Ia congregación de Jerusalén?

3. ¿Qué significado particular tiene este mensaje?

Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

Isbela
06/03/2010, 18:26
gracias por estos mensajes . estan de provecho para mi vida.

dnlmaynez
15/03/2010, 18:54
Gracias hermano por los aportes

Jandel
16/05/2010, 08:48
María la de Roma


Saludad a María, la cual ha trabajado mucho por vosotros (Romanos 16:6).

Al terminar su carta a la iglesia de Roma Pablo envía sus saludos apostólicos a veinte personas, a las cuales menciona por sus nombres. Entre ellas se encuentra una mujer romana a la que llama María, posiblemente un nombre adoptado en el momento del bautismo. Pablo dice de ella: «Saludad a María, la cual ha trabajado mucho por vosotros. Más adelante (v. 12) dice: «Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.»

Algunos teólogos han conjeturado por estas afirmaciones que las dos eran evangelistas, empleadas en la diseminación directa del evangelio a través de contacto personal, algo así como lo que hacen algunas mujeres dentro del Ejército de Salvación. Otros consideran que lo que hicieron fue extender hospitalidad a otros que eran los que propagaban el Evangelio.

La forma de expresarse Pablo nos hace pensar que hacían más que esto, aunque no sabemos exactamente qué. No es probable que fueran diaconisas, en el sentido que damos ahora a la palabra, pues Pablo probablemente lo habría indicado. No es probable que predicaran directamente en público, pues de haberlo hecho es dudoso que Pablo lo hubiera considerado digno de elogio.

Como sea, y aunque no podemos especificar el tipo de actividad a que se dedicaban, esto no nos hace dudar de la eficacia de su labor, elogiada por Pablo. Una mujer, cualquiera que sea su estado en la vida tiene numerosas oportunidades para ayudar a la causa de Cristo.

En aquellos tiempos (y hoy) podía ayudar a través del marido, o las personas asociadas con él, sobre sus hijos o las familias de los amigos de sus hijos. En los tiempos de la Iglesia de Roma, había muchos problemas que nosotros no conocemos. Esposas cristianas frustradas porque sus maridos permanecían paganos. Esclavos convertidos (o quizá sirvientes) que se veían obligados a servir en casas paganas. Hijos cuyos padres le prohibían bautizarse. En muchas casas no dejaban entrar a nadie que hubiera podido propagar el evangelio. Como sea, una mujer tenía numerosas oportunidades para servir.

El servicio de María de Roma es posible que fuera distinto del de cualquiera de las otras Marías que hemos visto, pero con todo era de suma utilidad para la congregación de Dios. Y al revés, una forma de servir, es evitar que la influencia personal pueda causar detrimento a la causa de Cristo. Este es el caso de la mujer chismosa o intrigante.

La mujer, incluso cuando su ocupación principal es el hogar y los hijos, por tener sobre sí estas responsabilidades, no tiene por qué limitarse a ello y cortar todo contacto con el mundo. Hay numerosas ocasiones en que puede servir al Señor con su ingenio y energía.



PREGUNTAS SUGERIDAS PARA SU ESTUDIO:
1. ¿Eran María y Pérsida evangelistas?

2. ¿Qué hicieron estas mujeres que Pablo comentó con elogio?

3. ¿Cuáles son las seis Marías mencionadas en el Nuevo Testamento?


Fuente: Libro "Mujeres del Nuevo Testamento"
Autor: Abraham Kuyper (Siglo XX)
Versión española: Editorial Clie.

key
17/05/2010, 14:50
es impresionante como Dios puede dar revelación a cortas lineas a una persona
me gusta cuando alguien no se queda en el solo echo de lineas, sino que explota (escudriña) hasta aquellos que para otros es desapercibido.
aunque Pablo no dijo mucho de esta dama, la nombro en su carta y forma parte de las Escrituras.
para uno es suficiente con eso.. como dice, trabajo para el Señor, en su Obra, y para ello debio conocer al Señor, debio interactuar con Él, estar en Intimidad con Él, para llevar el servicio adelante.
todas nosotras tenemos algo para dar, algo en lo que somos utiles en la Obra
es cuestion de ver que nos da Paz y donde nos sentimos como pez en el agua.
busquemos y hallaremos.
Dios les Bendiga.

mom
21/05/2010, 12:48
Bueno.. sigo esperando a que nos sigas enseñando mas biografías, gracias hermano..Dios te bendiga mucho

key
21/05/2010, 14:20
Evodia y Síntique


"Ruego a Evodia y ruego a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor" (Filipenses 4:2).

Léase Filipenses 4.


Las mujeres hicieron un gran papel en la introducción del Cristianismo en el mundo pagano. Pablo, desde el comienzo de sus cartas a sus últimas palabras de despedida, nos da nombres de mujeres, que tenían gran influencia en la vida de la Iglesia. En Roma solamente hay Febe, de Cencrea, María «la cual ha trabajado mucho por nosotros», Trifena y Trifosa «las cuales trabajan en el Señor»; vimos a Persida, que merece un comentario similar y Julia, una hermana de Nereo. Vimos especialmente a Priscila en varios puntos. A Lidia. Y aquí se nos mencionan a dos mujeres de influencia, Evodia y Síntique, de las cuales Pablo dice también que «han combatido conmigo juntamente en el evangelio, con Clemente y otros colaboradores».

Las dos serían de los primeros convertidos de Filipos, cuando Pablo llegó a la ciudad. Se ofrecieron a ayudar a Pablo, de modo evidentemente eficaz. No ya una llamarada de entusiasmo, sino trabajo persistente, tenaz, difícil, perseverando en sus esfuerzos para establecer la iglesia de Filipos.

No tenemos idea de la causa de la disención entre Evodia y Síntique. Lo que sí sabemos, que los efectos de la misma tenían que ser destructores para la iglesia. No sabemos si había diferencias doctrinales entre las dos o un puntillo o celos de carácter personal. Otra vez vemos al maligno azuzando a una hermana contra otra, como en el pasado había jugado con Caín. Todo ello era en deterioro de la obra y el crecimiento de la congregación.

¿Qué hace Pablo sobre ello? ¿Encogerse de hombros, y permitir que la pugna continúe indefinida-mente. Esto deshonra el nombre del Señor y es un escándalo en la Iglesia. Esto estorba también la obra de la gracia en ambas. Cuando hay reyertas entre personas influyentes se forman facciones en la congregación, pues los unos se ponen en favor de uno y los otros de otro. Estas rencillas habrían terminado con la congregación.

Pablo interviene. Los que han sido comprados por el Señor deben persistir unánimes en la mentalidad de Cristo. En el versículo mencionado exhorta a que hagan las paces. Esta disensión halla eco en la Epístola en otros puntos. Sin duda, Pablo se refiere también a la misma cuando dice en el capítulo 2: «Por tanto, si hay alguna exhortación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable y compasivo, completad mi gozo, siendo de un mismo sentir, teniendo el mismo amor, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por rivalidad o por vanagloria; antes bien en humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo (vv. 1-3).

Hemos de suponer que esta disensión se resolvió, pero podría haberse transformado en una conflagración que habría destruido la iglesia. Esto ha ocurrido más adelante en numerosas ocasiones.

Es por esto que las advertencias del apóstol son válidas incluso hoy. Nos impulsan a procurar que estas contiendas se apaguen por todos los medios posibles y se efectúe la reconciliación y restablezca la unidad.


anoche escuchaba una predica factabulosa
el hermano en cuestion que predicaba, hablaba de su vida en la adolecensia, donde se entregaba de lleno a la obra del Señor.. de ser ayudante del pastor, en poco tiempo alcanzo el co-pastorado en una congregación de 900 personas, con apenas 17 años..
dice que su ego crecio de tal manera que a todo mundo veia mal.. este personaje oaraba largas oras, ayunaba casi a diario, y estudiaba la doctrina en academias..
cuando pasaba decia que escuchaba a las madres decir, porque no eres como él.. y su orgullo seguia creciendo, a tal punto que un dia de oración y adoración mientras veia a los lideres no respaldar la acción comenzo a discutir con todos ellos, a decirles que eran unos debiles, que no estaban pendiente de las personas que solo conversaban y le dejaban todo el trabajo a él..
solo uno de los lideres se atrevio a decirle que cuando alguien tiene "mal aliento" todos lo notan menos el afectado.. así era él.. lo que le impulso a irse de la iglesia, ya que nadie lo defendio, ni el mismo pastor que tanto amaba..
él decia que luego de eso Dios lo humillo a lo sumo.. porque su corazón estaba enlatecido..
tuvo que separarlo del grupo porque sino su "enfermedad" lo iba a llevar a su poner que el "era dios"...
lo más triste es que ya varios jovencitos buscaban imitarle..
hasta que no fue procesado, no volvio..
y un día llorando comprendio.. que todos somos diferentes, que todos tenemos un llamado distinto.. pero que TODOS tenemos un MISMO ESPIRITU..
Espiritu que nos ayuda a ver más NUESTRA META (CRISTO) y no nuestras diferencias..

Gracias por esté estudio amada hermana.,
Dios le siga Bendiciendo.

Isbela
02/07/2010, 02:01
hola hermana . solo quisiera aportar sobre este tema tan interesante tan comun en nuestras iglesia hoy dia
lamentablemente la iglesia es un lugar dando afloran muchos sentimientos negativos que aun arrastramos de uestra vida pasada y que aun queremos seguir cargando . pero gloria a DIOS Y AL ESPIRITU SANTO, que va a perfeccionar su cuerpo para la venida del SEÑOR-.:a25: