LA GEOGRAFIA
La Biblia menciona muchas naciones, ciudades, montañas, ríos, pozos, etc. Todos ellos tienen su significado. Están las naciones de Asiria, Egipto, Babilonia, Grecia y Persia. Se mencionan las ciudades de Samaria, Jerusalén, Cesarea, Sodoma, Gomorra, Babel, Ur, Siquem, Bet-el, Mahanaim, Gilgal y otras; todas ellas significan algo. Algunas deben su significado a la palabra misma, mientras que otras lo obtienen por asociarlo con la historia de la ciudad. Siquem significa hombros, carga, responsabilidad, o meter el hombro. El significado mismo de la palabra tiene ese sentido. En los días de Josué, al repartir la tierra, se mencionan muchos nombres, los cuales tienen un significado espiritual, y nosotros debemos encontrarlo, para lo cual, obviamente tenemos que recurrir a un diccionario de hebreo. Pero hay muchas palabras cuyo significado es provisto por la Biblia misma, y aun aquellos que no entienden hebreo, pueden conocer el significado de esos nombres.
En la categoría de los montes tenemos Sinaí, Horeb, Líbano, Pisga, los Olivos, etc. Todos éstos tienen su significado. El monte Horeb es el mismo monte Sinaí. Pero, ¿por qué la Biblia algunas veces lo llama Horeb y otras Sinaí? Debemos hallar la razón por la cual se hace tal diferencia. También tenemos los valles: el de los hijos de Hinom, el de Jesofat, etc.
Se mencionan el gran río Eufrates, el río de Egipto, el Jordán, etc.
Muchas cosas se incluyen en la categoría de geografía. Debemos estudiar los puntos cruciales, pero no tenemos que dedicarles mucho tiempo; bastará con tres o cuatro meses.
Todos los lugares geográficos derivan su significado del término hebreo o de la historia que se asocia con ellos. Nombres como Jerusalén, Bet-el y Mahanaim tienen su significado propio. El Gólgota, en cierto modo adquiere su significado por lo que la palabra misma significa y también por su historia. Gólgota significa lugar de la calavera y también significa la cruz. El gran río Eufrates recoge su significado de la palabra misma así como de su historia. La historia nos dice que todo ataque contra Jerusalén viene del Eufrates. Inclusive Apocalipsis nos dice lo mismo. Por lo tanto, el nombre significa gobierno o poder rebelde. Filistea significa el poder diabólico de las tinieblas. Adquiere su significado de la historia, no de la palabra en sí. Otro nombre importante es Silo, porque la iglesia está muy relacionada con Silo. Si dedicamos tiempo a estudiar estas cosas, nos serán muy útiles en el futuro.
XIX. LOS NOMBRES PROPIOS
La Biblia contiene muchos nombres propios. El significado de los nombres principales se explican en la Biblia. Sería bueno tener un diccionario de griego para consultar. Nombres como los de Adán, Eva, Caín, Set, Abel, Noé, Melquisedec, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, Israel, Moisés, Josué, Samuel, David, Salomón, Miqueas, Zacarías, Pedro... tienen su significado específico, y si investigamos un poco, lo encontraremos. Este es otro material que debemos coleccionar en tiempos ordinarios.
XX. LOS ESTRIBILLOS
En la Biblia encontramos con frecuencia pasajes escritos de una manera que difiere en estilo del texto que lo rodea, pues tiende más a ser poesía que prosa. Tales pasajes generalmente no son párrafos extensos, sino una o dos oraciones. Por carecer de un mejor término les llamaremos “estribillos”. Sólo quienes son versados en griego pueden descubrir estas porciones. Algunos ejemplos son: 1 Timoteo 1:15; 3:15-16; Tito 3:4-8; Romanos 10:8-10; 2 Timoteo 2:11-13; Efesios 4:8-9; 5:16; y 1 Tesalonicenses 4:14-17. La estructura y el estilo de estas porciones tiene carácter de canción. De hecho, Romanos 9—11 está escrito en este estilo. Cuando los estudiamos, tenemos que darnos cuenta de que cada pasaje alude a un asunto o a una doctrina. Abarcan todos los temas, desde la salvación hasta el arrebatamiento. Puesto que el Espíritu Santo compuso estos pasajes en forma de cánticos, entendemos que tienen un significado muy exacto.
XXI. LAS ORACIONES
Tenemos la oración que hizo Abraham por Sodoma y Gomorra, la que ofreció Moisés por los hijos de Israel, las oraciones de David en los Salmos, la de Esdras en el capítulo nueve de su libro, la de Nehemías en el capítulo nueve del libro que lleva su nombre, la de Daniel en el capítulo nueve de su libro, la oración que el Señor enseñó a los discípulos en Mateo 6, Su propia oración en Juan 17, la de Pablo en Efesios, etc. Si estudiamos una por una estas oraciones captaremos el tema de la oración en general y sabremos cuáles son las palabras que el hombre usa cuando se dirige a Dios y qué palabras usadas en la oración reciben respuesta. Es importante presentar nuestro corazón al Señor, pero también nuestras palabras. El Señor Jesús le dijo a la mujer: “Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija” (Mr. 7:29). Esto nos muestra cuán importantes son las palabras que usamos en nuestra oración. Si nuestras palabras no son apropiadas, no obtendremos respuesta. En muchas ocasiones cuando nos acercamos al Señor nada pasa aunque nuestra súplica sea incesante. Pero en ocasiones cuando sólo brotan algunas palabras de nuestra boca, ellas parecen expresar todo lo que queremos decir, y la oración halla respuesta. Cierto hermano tenía una inflamación en su diafragma. Algunos santos estaban preocupados de que le fuera a dar neumonía; pero aunque oraron mucho, de nada valió. Entonces una hermana hizo la siguiente oración: “En el Seol no hay alabanza, ni acción de gracias en la tumba”. Eso produjo resultado, pues esa tarde el hermano se levantó de su cama. La respuesta a nuestras oraciones se relaciona mucho con las palabras que usemos. Si nuestras palabras son acertadas, veremos milagros. Tenemos que familiarizarnos con la debida manera de orar.
W. Nee
Como estudiar la Biblia
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