No EnlazarLa mezcla de amor y religión sería un argumento atractivo para cualquier película, pero en la realidad de países como Egipto se convierte en un cóctel explosivo que enciende la chispa de la cada vez más frecuente tensión sectaria.

La conversión de una cristiana al islam y su supuesta retención en una iglesia o los rumores de un idilio entre un cristiano y una musulmana son los principales detonantes de enfrentamientos como los ocurridos hace una semana en El Cairo, que se saldaron con quince muertos y dos centenares de heridos.

En esta ocasión, la noticia de que una joven conversa al islam estaba secuestrada en una iglesia llevó a cientos de musulmanes a intentar atacar el templo, poniendo de manifiesto la frágil relación entre la mayoría musulmana y la minoría copta, que representa un diez por ciento de la población egipcia.

Fuera cierto o no el rumor, al que se suma la supuesta relación de la joven con un musulmán tras abandonar a su marido copto, la realidad es que estas situaciones alientan a los musulmanes a denunciar que la mujer está retenida contra su voluntad por la Iglesia, y a los cristianos a clamar que fue obligada a cambiar de credo.

Todavía colea el caso de Camilia Shahata, la esposa de un cura que supuestamente se convirtió al islam el año pasado y cuya desaparición motivó protestas de ambas comunidades, que demostraron la intolerancia religiosa y la dificultad para cambiar de culto en Egipto.

Para el experto en estudios islámicos de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam suní, Abdel Moti Bayumi, el hecho de que numerosas jóvenes cristianas se conviertan al islam se debe a que la Iglesia Copta no permite el divorcio ni un segundo matrimonio.

"Esto ha abierto la puerta a la conversión de chicas cristianas al islam, pero en el mundo árabe las conversiones difaman a las familias, están mal vistas socialmente y son causa de conflicto", explicó a Efe Bayumi.
No es de la misma opinión el activista copto Raed al Sharqawy, quien señaló que normalmente las conversas son chicas de entre 15 y 18 años que se quedan prendadas de un musulmán.

Cuando la relación amorosa termina y las jóvenes quieren volver a abrazar el cristianismo surgen las dificultades, dijo a Efe Al Sharqawy, quien insistió en los problemas para cambiar el carné de identidad, que en Egipto refleja la confesión de su titular.
"En la actualidad hay 4.700 casos en los juzgados y desde hace siete años no se ha emitido ningún veredicto al respecto, mientras que las autoridades facilitan la conversión a la inversa", denunció.

Aunque legalmente los cristianos lo tienen más fácil para cambiar de religión que los musulmanes, sufren igualmente las presiones de sus familias y se arriesgan a quedar excluidos de su círculo.
El activista copto subrayó que las conversiones en Egipto van en "una sola dirección, hacia el islam, y con amenazas o castigos de muerte de la turba en los casos de conversión de un musulmán".
En este sentido, Bayumi comentó que el islam no reconoce las conversiones y que aunque "el 'had al redda' (castigo por apostasía, que condena a muerte a quien deje el islam) forma parte del pensamiento musulmán, no se aplica".
Esta declaración contrasta con las amenazas y ataques recibidos por aquellos que se han atrevido a cambiar de credo o a mantener una relación con alguien de otra confesión, porque las parejas mixtas se enfrentan a muchas trabas religiosas y sociales.

Mientras que la Iglesia Copta no admite los matrimonios entre fieles de ambas religiones, el islam permite que un musulmán se case con una mujer de otro credo, pero no que lo haga una musulmana.
Para Al Sharqawy, "cuando una joven cristiana tiene una relación con un musulmán es una deshonra para toda la familia", y lo mismo ocurre en el seno de la comunidad musulmana, donde se acusa a la chica de ser "una prostituta".
Este fue el detonante de un choque sectario que se cobró la vida de trece personas el pasado 8 de marzo, motivado por el incendio de una iglesia en la que se rumoreó se había escondido un joven copto que mantenía un idilio con una musulmana.

Ante este aumento de la tensión, las autoridades egipcias han tomado esta semana cartas en el asunto al insistir en prohibir las manifestaciones frente a los templos y anunciar que se criminalizará todo tipo de discriminación entre ciudadanos. EFE