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Las Fiestas Del Pueblo De Israel
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Tema: Las Fiestas Del Pueblo De Israel

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    Predeterminado Las Fiestas Del Pueblo De Israel




    En estas líneas se van a resumir y explicar brevemente las fiestas de Israel en la actualidad, como sabemos el pueblo de Israel se ha aferrado a sus tradiciones, y aunque el acontecimiento de la destrucción del templo de Jerusalem, dio como resultado el cese de los sacrificios y forzó algunos cambios en los métodos y ritos cúlticos, la base fundamental de éstos ha quedado inalterada y en ellas se puede vislumbrar los propósitos de Dios para su pueblo en otros tiempos y sus métodos didácticos para con aquellos que entrasen en relación con Él.
    La propia palabra “fiesta” en el hebreo bíblico moed, su significado literal es el de “tiempo determinado para una cita, para un encuentro”, el otro término hebreo para “fiesta” o “celebración” es jag, y denota la idea de una ocasión de sumo gozo y la de moverse en círculo, bailar, danzar. De ahí que esta voz se reserve para hacer referencia a las res grandes fiestas establecidas: Pascua, Pentecostés y Cabañas.

    PÉSAJ; PASCUA

    Pésaj; latinizada “Pascua” es la primera de las tres fiestas de peregrinaje. Conmemora la liberación de los hijos de Israel después de más de doscientos años de esclavitud en la tierra de Egipto, bajo la garra opresora del Imperio faraónico.
    Dios encargó a Moisés y a su hermano Aarón, la obstinación del faraón por no dejarles salir libres, la serie de castigos divinos sobre el empecinado faraón y su sistema religioso-social de explotación y la final liberación del pueblo.
    La palabra Pésaj hace referencia a cómo el Señor “pasó por encima” de las casas de los israelitas para descargar su castigo sobre las casas de los egipcios como lo menciona en Éxodo 12:21-23 y 26-27.
    La fiesta es conocida también con el nombre jag haaviv, “fiesta de la primavera”, pues unifica la celebración histórico-salvífica de la liberación con el ciclo agrícola. También se designa con el nombre de jag hamatzot “fiesta del pan sin levadura”. Con este nombre se hace énfasis en el mandamiento de comer matzá, “pan ácimo”; es decir, “no leudado” como se cita en Éxodo 12:15, y ver también Éxodo 12:19 y 13:7.
    ¿Qué es jametz, “levadura”, “leudado”? Se trata de cualquiera de los principales cereales: trigo, cebada, centeno, avena, escando, maíz y arroz, siempre que hayan estado en contacto, como grano o harina, con agua u otro líquido, tiempo suficiente para iniciarse el proceso de fermentación.
    La noche antes de Pésaj (víspera del día catorce del mes de nisán), se realiza la búsqueda del jametz. Se inicia la ceremonia hogareña con esta bendición: “Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del Mundo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos has ordenado lo referente a la destrucción del jametz”.
    El Seder, u orden de la cena pascual, requiere una porción de los siguientes elementos por comensal, para el ritual de la mesa: Vino, matzá, verdura (apio o perejil), hierbas amargas (por ejemplo rábano), jaróset (mermelada a base de manzana, nueces molidas con vino dulce y canela), agua salada o vinagre, un hueso de pierna de cordero asada y una copa grande de vino.
    Sobre la mesa se coloca una bandeja ceremonial en la que se disponen pequeñas porciones de los elementos rituales antes citados. En los platos de los comensales también se ponen estes elementos, excepto el hueso. A la cabecera de al mesa, frente a la persona que va a dirigir o presidir la ceremonia, se ponen tres matzot. “Panes ácimos” cubiertos de una servilleta o cobertura ceremonial, especialmente decorada para la ocasión.
    La bandeja o plato ceremonial de Pésaj recibe el nombre de keará, “plato ornamental”. Suelen ser de cobre o latón, con unas muescas para depositar en ellas las pequeñas porciones de los elementos conmemorativos.
    La Hagadá, o “Relato de la Pascua”, es el librito que contiene las bendiciones, oraciones y textos bíblicos que van a usarse durante la parte ritual de la cena, para recodar los acontecimientos de la fe: La dura servidumbre de los hijos de Israel en Egipto, y la gloriosa liberación del Dios nuestro. Probablemente, se trata del ritual hebreo más antiguo, curiosamente dedicado al culto hogareño, centrado en el seno familiar en torno al altar del hogar, que es la mesa, y no destinado al servicio religioso público.

    ¿Cuáles son los significados de los símbolos de Pésaj?
    Matzá o pan sin levadura. Sirve para hacer memoria de cómo el pueblo de Israel tuvo que salir de Egipto con tal rapidez, que la masa no tuvo suficiente tiempo como para fermentar.
    El Vino, es símbolo de fiesta y alegría en el corazón del hombre. Durante la cena de la Pascua se beben cuatro copas en memoria de las cuatro gandes promesas de Dios:Éxodo 6:6-7.
    Las hierbas amargas simbolizan las amarguras de los hebreos bajo el terror faraónico: los trabajos forzados, la política de aniquilación infantil, y la total falta de libertad.
    El jaróset representa evidentemente la arcilla con que los esclavos hebreos fabricaban los ladrillos para la edificación de las ciudades-almacenes de Ramesés y Pitón.
    El agua salada (a veces se emplea vinagre) sirve para recordar las lágrimas derramadas por el pueblo de Israel en su infortunio, Éxodo 1: 10-22. También hace referencia a las memorables aguas del Mar Rojo.
    Kárpas, la verdura fresca y dulce que nos habla de la llegada de la primavera, estación de fructificación y renovación, incluso después de haber sumergido las verdura en el agua salada o vinagre.
    El hueso de la pierna del cordero o del cabrito sirve para rememorar la ofrenda pascual. Los sabios de Israel siempre explicaron que el hueso debería ser preferentemente de las extremidades del animal, para recordar, que el Señor sacó a su pueblo de la esclavitud egipcia con “brazo extendido”.


    En el orden del ritual se siguen estos pasos:
    * Se encienden las velas.
    * Se llenan las copas de los comensales.
    * El presidente recita el kidush, “santificación” u oración prenunciada sobre el vino: “Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del mundo, creador del fruto de la vid”. En Éxodo 6:6-7 aparecen cuatro grandes promesas de Dios (“os sacaré...os libraré...os redimiré...os tomaré”) de ahí que se tomen cuatro copas.
    * Todos los comensales beben la primera copa.
    * En el rito del urjatz, se lavan las manos los comensales, usando recipientes con agua al efecto.
    * Cada comensal tomo una porción de la levadura, la moja en agua salada o vinagre (rebajado con agua) y se pronuncia una bendición: “Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, creador del fruto de la tierra”.
    * El presidente toma de las tres matzot que reposan cubiertas sobre la mesa, la matzá de en medio. Parte el pan ácimo en dos, pone una mitad junto a las dos matzot, y envuelve la otra mitad en una servilleta, o la coloca baja el mantel, apartando esta porción que se denomina afikomán, postre.
    * Se llenan nuevamente las copas de vino de los comensales.
    * Es en este momento cuando el más joven de los presentes hace al presidente “la cuatro preguntas”, a saber: ¿Por qué esta noche es distinta a las demás noches?¿Por qué las demás noches comemos pan con levadura o sin levadura, y esta noche solamente pan sin levadura?¿Por qué las demás noches comemos cualquier verdura, y esta noche la comemos amarga?¿Por qué nunca mojamos la verdura, y esta noche lo hacemos dos veces?
    * La respuesta es la hagadá. El presidente puede hacer un desarrollo del relato de la salida del Éxodo, aportando explicaciones, salmos y cuantas ilustraciones puedan contribuir a una mejor celebración de la conmemoración pascual.
    * Al terminar la hagadá, todos los comensales beben la segunda copa, después de haber recitado la bendición.
    * El presidente toma las dos matzot y media, las levanta a la vista de todos los presentes, y bendice al Señor: “Bendito eres tú, Señor, Dios nuestro, Rey del mundo, que nos has santificado con tus mandamientos, y nos ordenaste comer el pan sin levadura”. Se divide el pan ácimo en tantas porciones como comensales.
    * Se toma una porción de verdura amarga, se moja en el jaróset, y se come después de recitar la bendición: “Bendito eres Tú, Señor nuestro Dios, Rey del mundo, que nos has santificado con tus mandamientos, y nos has ordenado comer verdura amarga”
    * Aquí termina temporalmente el rito de Pésaj. Se retira el plato o bandeja ceremonial, y se sirve la cena propiamente dicha en forma distendida.
    * Al terminar la cena, vuelve a colocarse la bandeja ceremonial sobre la mesa, y se reanuda el carácter ritual, entonandose el halel, “Alabanza”, de donde procede la palabra Aleluya. El halel comprende los Salmos 113 al 118, conocidos como “aleluyáticos”. A esta porción del salterio se suele añadir la recitación o cántico del Salmo 136, conocido entre el pueblo de Israel como “el gran halel”.
    * Se llenan las compas de vino por tercera vez, con la bendición correspondiente.
    * Se llenan las copas de los comensales por cuarta vez.
    * Se termina de recitar el halel pronunciando la bendición sobre la cuarta copa de vino, que procede bebe en ese momento.
    * La finalización del Seder de Pésaj puede prolongarse cuanto se desee. Son numerosísimas las canciones y coplas antiguas que presentan la historia del pueblo de Israel.
    * La Fiesta concluye tradicionalmente con la frase que reza: “Este año hemos celebrado la Pascua aquí; el próximo año en la Jerusalén Reconstruida”.

    SHAVUOT; PENTECOSTÉS

    Conocida entre los cristianos como “Pentecostés”, del griego pentéconta, “cincuenta”, se trata de la “Fiesta de las Semanas”, Jag Hashavuot, la segunda de las tres festividades de peregrinaje, que se celebra el día 6 de sirván en la tierra de Israel.
    El nombre de esta fiesta está íntimamente relacionado con el mandato divino de contar siete semanas a partir de la segunda noche de la Pascua, y dedicar el día cincuenta como día santo como así se refleja en Levítico 23:15-16,21) y Deuteronomio 16:10-12).
    Esta cuenta de los días es la llamada “cuenta del omer”, “gavilla de granos”, medida de las primicias (primeros frutos) de la recolección de la cebada, según Levítico 23: 10-11). La cuenta del omer se realiza al anochecer, cuando comienza el día (pues “fue la tarde y la mañana”. Gn 1:5b), recitándose la siguiente bendición:
    “Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del mundo, que nos has santificado con tus mandamientos, y nos ordenaste lo referente al cómputo del omer”.
    Luego se menciona el número del día en que uno se encuentra, el número correspondiente de la semana en que se hallen, y los días que representan.
    Los sabios de Israel entendieron que “la cuenta del omer”, sefirat haomer, es el vínculo entre la libertad física (celebrada en Pésaj) y la libertad espiritual (celebrada con la recepción de la Torá en Shavuot). El cordobés Maimónides comparaba el cómputo del omer con la expectativa de un acontecimiento fervientemente anhelado y esperado.
    La fiesta de Shavuot se conoce también por el nombre de jag hakatzir, “Fiesta de la Cosecha”, por celebrarse al concluir la recolección de la cebada y comenzar la estación de la cosecha del trigo (Éxodo 23:16).
    La tercera designación de la festividad es yom habicurim “día de las primicias”, por ser el día en que se presentaba la ofrenda de los primeros frutos del trigo en el templo de Jerusalén. Vemos pues, la vinculación de lo espiritual y el ciclo anual de las estaciones y los frutos.
    La celebración de Shavuot apunta a la revelación divina en Sinaí, con la entrega de los Diez Mandamientos, la base por excelencia de la civilización occidental judeocristiana. Así es como los aspectos agrícolas quedan en un segundo plano, ante lo extraordinario del acto revelador divino.
    Siete semanas después del Éxodo de Egipto, parados al pie del Monte Sinaí, Dios hace entrega de la Santa Ley en manos de Moisés como se lee en Éxodo 19: 20; 20:1-17).
    Shavuot hace énfasis en la libertad espiritual concedida por Dios a Israel para ser luz a las naciones. De ahí se desprende de que en el Talmud se haga referencia a la fiesta de Pentecostés como atzeret, “conclusión”, puesto que, al estar vinculado a la Pascua, pone punto final o culminación a la liberación de las tribus hebreas.
    Durante muchos siglos, el pueblo de Israel vivió de la ganadería y de la agricultura, en una dependencia de la tierra que formaría su carácter e historia, su fe y sus actitudes fundamentales. Por eso es que el Señor vinculó todos los acontecimientos de la historia salvífica de los hijos de Jacob al ciclo anual, a las estaciones y a la tierra. “Pentecostés”, Shavuot, está enclavada en el momento del año en que comienza el verano. Los cielos de la tierra de Israel están azules, la temperatura es cálida y agradable. Es el momento que marca el cese del soplo del harusin, el viento del desierto.
    La tradición hebrea, siempre estrechamente ligada a la cocina y la mesa, enseña a consumir alimento en esta época de Shavuot confeccionados principalmente con leche, queso y miel en estrecha relación con la promesa de Dios de llevarlos a la tierra prometida (Éxodo 3: 7.8).
    Durante la noche de Shavuot es costumbre muy extendida dedicarla enteramente al estudio de las Sagradas Escrituras. Además de la Torá, suelen leerse el halel, los textos que contienen el Decálogo y el libro de Rut. Este último está muy relacionado con el momento de la vida, ya que se desarrolla en la época de cosecha, y se vincula al rey David, bisnieto de la gentil Rut. La tradición también asegura que el monarca nació y murió en esta época del año.

    ROSH HASHANÁ; AÑO NUEVO

    Esta festividad significa literalmente “cabeza del año”, y se celebra el primero y segundo día del mes de tishréi. Según las Escrituras es una festividad de un solo día como se observa en Levítico 23:24. La razón por la que esta fiesta se celebra dos días, en vez de uno solo, se debe a la dificultad para determinar la fecha de aparición de la Luna Nueva.
    El mes de tishréi es rico en celebraciones, pues como séptimo del año conlleva el sentido de la plenitud: Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sucot, Sheminí Atzeret y Simjat Torá.
    Rosh Hashaná y Yom Kipur forman realmente una unidad indivisible; de ahí que sean conocidas las dos celebraciones por el denominador común de yamín noraim; es decir “los días reverenciales”.
    El nombre de Rosh Hashaná aparece una sola vez en las Sagradas Escrituras: Ezequiel 40:1, donde se menciona “al principio del año”, pero no da información alguna sobre el contenido de la celebración. La denominación Rosh Hashaná, propiamente dicha, es de procedencia rabínica.
    El comienzo del año se denomina también “memorial proclamado con trompetas”, zijrón teruá. Aquí conviene tener presente que hemos de sacar de nuestra mente la figura de una trompeta metálica, dorada o plateada. No se trata de “trompetas” tal y como conocemos nosotros semejantes instrumentos, sino de “cuernos de carnero”. De ahí que la festividad que nos ocupa sea conocida también por el nombre de yom teruá, “el día de tocar el cuerno” Números 29:1.
    El cuerno ha sido siempre utilizado para convocar al pueblo. Los sabios de Israel manifestaron que el cuerno podía ser de carnero, macho cabrío o antílope, pero no de vaca, por el recuerdo del becerro de oro.
    Las veces que debe hacerse sonar el sofar en esta festividad del comienzo del año han de ser un mínimo de cien, y la persona que toca el sofar, baal tekiá, “dueño del soplido”, debe pronunciar la bendición: “Bendito eres Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del mundo, que nos has santificado con tus mandamientos, y nos has ordenado escuchar el sonido del sofar”. La tradición enseña que el sofar debe producir un sonido largo, llamado tekiá, seguido de un sonido cortado que haga pensar en una queja (denominado shevarim), y una serie de sonidos agudos, llamados teruá.
    El cordobés Mainónides enseñaba que todos deben procurar escuchar los sonidos del sofar, pues los pecadores pueden entonces recordar la necesidad del arrepentimiento de los pecados. Los sabios de Israel, antes y después de Moisés Maimónides, enseñaron que el toque de sofar en Rosh Hashaná simboliza la presencia del Reino de Dios en el mundo, y la llegada del juicio divino; que el centro del universo no es el hombre, sino Dios. Salmo 81: 1-5.
    Los rezos de Rosh Hashaná se centran en el sacrificio de Isaac, la fe de Abraham, y el carnero trabado por los cuernos en el zarzal, el cual fue ofrecido en holocausto en lugar del hijo amado.
    La tradición de Israel enseña que todos deben procurar que alguien pase cerca de donde se encuentren y haga sonar el sofar, de manera que lo puedan oír y sentirse convocados al arrepentimiento y a la plegaria. Además en la antigüedad se tocaba el sofar suavemente. Y el Talmud de Jerusalem enseña que tal costumbre cesó durante la dominación romana de la tierra de Israel. Fue entonces cuando se inició la costumbre de tocarlo con mucha intensidad. Los romanos lo consideraban peligroso, como si fuese inductor a los levantamientos populares, y durante el Mandato Británico de Palestina (1919-1948), las autoridades militares del Reino Unido prohibieron el toque del sofar junto al Muro Occidental, en Jerusalén.
    En la mesa de Rosh Hashaná se usan panes redondos, en lugar del formato plano habitual de la jalá, o en forma trenzada para la mesa de la víspera del Shabat. Se come la cabeza del pescado y zanahorias, como símbolos de prosperidad para todo el pueblo de Dios, recitandose el texto de Deuteronomio 28:13. Algo que se evita en la mesa de Rosh Hashaná es el uso de las nueces, ya que la palabra hebrea para nuez es el término egoz, y equivale en guimatría a la voz jet, “pecado”.
    El día de Rosh Hashaná era momento propicio para sacrificios y ofrendas en el templo de Jerusalén.

    YOM KIPUR; DÍA DE EXPIACIÓN

    El período entre Rosh Hashaná y Yom Kipur se conoce como los “diez días de arrepentimiento”: aseret yemei teshuvá. “Arrepentimiento”, es palabra cuya raíz es shuvá, “retorno”. Esta voz se toma del texto profético de Oseas 14:1.

    Toda la carga de significado de la teshuvá recae sobre la esperanza de la reunión de los expatriados; es decir, el fin de la Diáspora de los hijos de Israel.
    El Yom Kipur, tiene lugar el día 10 de tishréi, y es, sin duda, la solemnidad mayor del ciclo anual de la vivencia de la fe. La palabra kapper, tiene su origen en “cubrir con brea”, “calafatear”. De donde se desprende el hecho de que Dios, en su misericordia infinita, cubre los pecados de los verdaderamente arrepentidos.
    Dios cubre, tapa los pecados de su pueblo con la sangre de la víctima propiciatoria. Así se expresa la idea de la substitución. Pero la voz kofer, también significa “rescate”, tal y como se emplea en Éxodo. De modo que la idea de la sangre como rescate que cubre y tapa es inherente al plan divino de redención del pecador.
    El tratado Yomá, en el Mishná y en el Talmud, nos dan un detallado texto sobre las normas del ayuno de Yom Kipur, ya que es el más importante de todos los decretados en las Sagradas Escrituras (Levítico 16:29-31, ver también Levítico 23:27-32 y Números 29:7).
    El Sumo Sacerdote de Israel presidía los ritos del Yom Kipur en el templo de Jerusalén, asistido por más de quinientos sacerdotes, realizaba el solemne ritual. Al llegar el Día de Expiación, se bañaba cinco veces, y lavaba sus pies y manos diez veces. Después de sacrificar las víctimas propiciatorias, procedía a derramar su sangre sobre la tapa del Arca de la Alianza, en el interior del Lugar Santísimo, el Santo de los Santos. En su interior, las Tablas del Decálogo, la porción de maná, y la vara de Aarón, que floreció. Sobre la tapa o cubierta, el propiciatorio, se derramaba la sangre, allí ante la presencia de la gloria del Santo, el Sumo Sacerdote de Israel pronunciaba el Nombre que es sobre todo nombre: el Tetragrámaton, literalmente “nombre de las cuatro letras”. En hebreo se denomina, shem hameforash, y está formado por las letras hebreas iod, hé, vav,y hé. Su pronunciación era secreta entre los sacerdotes durante el período del Primer Templo. Tan sagrado es el Nombre de Dios que hasta el día de hoy, el Nombre Santo es leído (mentalmente), pero no se pronuncia, sino que se substituye por Adonai, “mi Señor”, en la sinagoga, y cuando el varón lleva cubierta su cabeza; mientras que en cualquier otro contexto se substituye por la voz Hashem.
    Todo el pueblo quedaba en riguroso silencio en el Templo, esperando que el Sumo Sacerdote saliera del Lugar Santísimo, tras el velo, después de haber derramado la sangre de la victima sobre el propiciatorio, solo se oiría las campanillas de oro de entre las granadas en las orillas del manto del Sumo Sacerdote. El silencio desaparecía cuando éste salía de detrás de parojet, el velo o cortina del sancta-sanctórum y era la prueba de que Dios había aceptado el sacrificio, y perdonado los pecados de su pueblo.
    En la víspera del Yom Kipur, todos los varones se cubre en el talit (manto de oración). Son diez las recitaciones del día, en memoria de los diez servicios del Sumo Sacerdote en al época del templo de Jerusalén. En el día de Yom Kipur y antes de la conclusión del crepúsculo, cuando la tradición enseña que van a cerrarse las puertas celestes ante las plegarias del arrepentimiento y el perdón, comienza el servicio de conclusión o cierre del Día de Expiación, con la recitación del Shemá y el sonido del Sofar, dicha recitación sería: Shemá, Israel, Adonai, Eloheinu, Adonai Ejad, que significa “Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno” (Deuteronomio 6:4).

    SUCOT; CABAÑAS

    La celebración de Cabañas, eclesiastizada como “Tabernáculos”, es propiamente la festividad de jag hasucot, “Fiesta de las Cabañas”. Se trata de la tercera y última de las conmemoraciones de peregrinaje, y se celebra entre los días 15 y 21 del mes de tishréi, que suelen coincidir con el final de septiembre o los primeros días de octubre.
    El significado fundamental del períodos festivo es el de celebrar y conmemorar cómo habitó el pueblo de Israel en cabañas (o más literalmente, en “viviendas temporales”) durante los cuarenta años que transcurrieron desde la salida de Egipto hasta la llegada a la tierra que Dios les prometió.
    Los preceptos fundamentales de la “Fiesta de Cabañas” son el “habitar en la Sucá” y “estar alegres”. Es interesante saber que la propia palabra sucá tiene su raíz en la voz sejaj, término que equivaldría al castellano “techo” o “cubierta” de material vegetal (ramas, paja, arbustos, palos, cañas, etc). Las prescripciones en cuanto a la construcción son que la sucá debe tener como mínimo de tres paredes, de cualquier material, pudiendo estar adosada a una o más paredes de una casa, y debe tener un mínimo de siete palmos, lo que equivale a medio metro cuadrado y la cubierta no debe estar muy tupida para que de día haya más sobra que sol en el interior y de noche puedan verse las estrellas. Los sabios de Israel desarrollaron algunas prohibiciones como el de no levantar Sucot debajo de los árboles ni de techos o aleros permanentes, ni colocarse la cubierta hasta haber completado la construcción de la cabaña. El judeoespañol Maimónides decía que “morar en la sucá es un recordatorio anual de que la vida fácil puede dar lugar a tiempos más difíciles”.
    Hay dos aspectos de la celebración de la Fiesta de la Cabañas que pertenecen a la época del Templo de Jerusalén, el primero es el derramamiento del agua, el segundo es la iluminación del Templo. Un sacerdote descendía hasta el estanque de Siloam (Siloé) para extraer agua con una jarra de oro, a la mañana siguiente el agua era derramada en la fuente al pie del altar, al mismo tiempo que se vertía el agua, se derramaba también una porción de vino, y la mezcla de ambos discurría por un conducto al efecto, hasta el torrente de Cedrón.
    En cuando a la iluminación del Templo, los asistentes se aproximaban a la Casa de Dios portando antorchas encendidas, en el interior cientos de candeleros iluminaban el Templo con un resplandor que se hacía ver desee cualquier rincón de la ciudad de Jerusalén.
    El último día de Sucot, se conoce por el nombre de sheminí atzéret, “octavo día de asamblea”, la palabra atzéret significa también “esperanza”.También se conoce a este día como Sijat Torá, “alegría por la Ley”. Es ocasión de orar pidiendo la lluvia.

    SIMJAT TORÁ; ALEGRÍA DE LA LEY

    La fiesta de la “alegría de la Ley”, es la conclusión de Sucot , el día 22 de tishréi, siendo el día más alegre de la liturgia judía. Fue celebrada por primera vez por los judíos de Babilonia y marca la conclusión del ciclo anual de lectura de la Santa Ley de Dios.
    En la sinagoga, Simjat Torá comprende la apertura del arca sagrada, donde se guardan los rollos de la Torá, para que los congregados los tomen en brazos y rodeen la bimá siete veces, los cuales están revestidos de terciopelo azul y rojo, con bordados en oro, sobre los cilindros, las coronas que atestiguan que la Ley del Señor es reina, y con suma delicadeza va pasando de unos brazos a otros; todo besan las vestiduras de terciopelo que la cubre, no directamente, sino posando los dedos suavemente sobre el manto de los rollos, y después acercándose las yemas de os dedos a los labios , mientras el cantor de la comunidad entona una serie de himnos acrósticos basados en textos de la Escritura. Los varones realizan danzas tradicionales y los niños levantan banderas especialmente confeccionadas para tan alegre ocasión, así como miniaturas de los rollos de la Torá. Después el cantor de la sinagoga entona Shema, ¡Oye! (Deuteronomio 6:4), momento en que los rollos de la Torá vuelven a colocarse en el arca sagrada. El Shemá comprende tres secciones: Deuteronomio 6:4-9, Deuteronomio 11:13-21 y Números 15:37-41

    JANUCÁ; DEDICACIÓN

    La fiesta de Janucá, llamada “Dedicación” en el N. Testamento, es la celabración en hebreo por Janucá, se compone de dos palabras: Janu, que significa “descansaron”, y cá, escrito en hebreo con las letras, caf y hei, cuyos valores numéricos son 20 y 5, respectivamente, lo que nos da la información de que los Macabeos descansaron, después de su victoria, el día 25 del mes de kislev.
    Del historiador Flavio Josefo nos llega la designación de “fiestas de las luces”, tan importante para comprender el espíritu hebreo, las raíces de nuestra fe, y el sentido de la historicidad conmemorativa de la misma. Sin embargo, hay una designación menos conocida, pero de muy interesante contenido, que nos llega en el “Libro de los Hasmoneos”. Se trata de “fiesta de Sucot de Kislev”, en memoria de la última fiesta de Sucot “Cabañas” antes de la liberación de Jerusalén, cuando los defensores de Israel todavía estaban luchando en los montes, y por lo que no pudieron celebrar la fiesta. Por ello celebraron la primera Jacuná con el lulav, nada más , como si se tratara del Sucot que no habían conmemorado.
    Vamos a hacer un poco de historia de esta fiesta de Jacuná, celebrada desde el año 164 a.C. En el año 169 Antíoco Epífanes, Rey de Siria, realizó una campaña bélica contra Egipto. Aparentemente le fue bien, venció con bastante facilidad, pero los romanos le obligaron a retirarse. Palestina había sido dominada por Siria, y de regreso, Antíoco descargó toda su furia sobre el pueblo hebreo, a quienes encontró a su paso, entrando en Jerusalén y destruyendo una parte importante de la ciudad, asesinando hombres, mujeres y niños. La infamia y odio de este rey alcanzó su máxima cota cuando robó los utensilio sagrados del templo, llegando incluso a burlarse de los hebreos sacrificando cerdos en el Templo de Jerusalén, en honor de Júpiter.
    Antíoco prohibió a los hebreos, tanto en la Siria palestina como en los demás territorios bajo su domino , celebrar e shabat, realizar la circuncisión y cumplir las demás ordenanzas del Señor. En aquellos días fueron muchos los judíos que huyeron y se refugiaron en las montañas, entre ellos algunos sacerdotes y levitas. Otros, profundamente asimilados por la cultura helenista, se sometieron a los mandatos de este dictador. Sólo unos pocos se atrevieron a desafiar las órdenes del malvado.
    Un día, un oficial de Antíoco Epífanes, llamado Apelles, llegó a la pequeña localidad de Modín, una aldehuela a cinco kilómetros al Norte de Jerusalén, y ordenó a los indefensos y pacíficos vecinos que sacrificasen un cerdo en honor a Júpiter, fue entonces cuando Matatías, el Macabeo, jefe de una familia sacerdotal fiel al Señor, mató al primer hebreo que aceptó la orden de ofrecer el sacrificio inmundo. Entonces el grupo de Matatías acabó con los soldados, aquella fue la señal para el levantamiento en armas de los hebreos fieles. Poco tiempo después moría Matatías, pero su hijo Judá Macabeo reunía un número bastante considerable de hombres fieles y emprendían la lucha contra los invasores de la tierra de los hebreos. La guerra se extendió por todas las montañas y los valles de Judea realizando contra el poderoso ejercito sirio una guerra de guerrillas, ataques breves pero de gran contundencia.
    Finalmente los sirios fueron expulsados de Jerusalén junto con todos los sacerdotes y demás dirigentes del pueblo, infieles y traidores, corruptos y desleales, que habían sucumbido y colaborado con los enemigos.
    Después se procedió a la limpieza y reconsagración del Templo. Demolieron el altar, contaminado y profanado por el sacrificio de los puercos. Esto acontecía el día 25 del mes de kislev del año 164 a.C. El nuevo altar fue consagrado al Señor.
    Las viejas piedras del antiguo eran un problema. Eran reliquia querida, pero, al mismo tiempo estaban contaminadas por la inmundicia. Los maestros llegaron a la conclusión de arrinconarlas hasta la llegada del Mesías. Él diría qué hacer con ellas.
    En un recoveco del muro del Templo de Jerusalén, hallaron un pequeño jarro con aceite consagrado, del que se utilizaba habitualmente para mantener la luz perpetua delante del Señor. Conservaba el sello del Sumo Sacerdote. No hubo duda de que era aceite puro, pero la cantidad era tan pequeña que sólo mantendría encendida la luz perpetua durante una noche. Y aquí es donde se produce el milagro de Jacuná. Aquella pequeña porción de aceite duró para ocho días, hasta que los sacerdotes tuvieron tiempo para preparar y consagrar aceite para la luz perpetua del Templo.
    En memoria de aquella milagrosa intervención divina, redimiéndolos de manos de sus enemigos, y par recordar aquella conmemoración, se decretó que durante ocho días se encendieran ocho luminarias (velas y lámparas de aceite) durante los ocho días, en cada hogar, y que se comenzara con una vela o luminaria el primer día, dos el segundo y así sucesivamente hasta encender las ocho en el día octavo.
    De ahí que el precepto más importante de Jacuná sea el encendido de las luces de la januquiá, es decir de la manorá de ocho brazos y nueve luces, después del anochecer, en lugar destacado y visible del hogar, preferentemente cerca de una ventana, pues se trata de divulgar el milagro.
    Se toma la luz de shamash, la luz extra, que significa “siervo”, y así se van prendiendo todas las velas o candelas de los brazos de la januquiá.
    Hasta en el campo musical tenemos un extraordinario ejemplo de recordatorio de lo ocurrió en el oratorio de Judá el Macabeo, de nuestro hermano en la fe Händel, compuesto en el año 1747, y dedicado a la lucha de los Macabeos por la independencia de Israel.



    PURIM; LA FIESTA DE ESTER

    Purim, (del hebreo, pur, “suerte”) es la palabra de origen acadio “dados”, que designa una de las fiestas judías de iniciativa humana. No es Dios quien la ha ordenado sino el pueblo de Israel, agradecido al Señor. “Echar suertes” fue el método empleado por Amán par escoger la fecha en que se haría una carnicería con los judíos del reino.
    De tanta estima es Purim, que algunos rabinos de la antigüedad enseñaron que ninguna de las festividades y celebraciones tendría sentido cuando viniera el Mesías, excepto Purim, la fiesta de Ester, que nunca habrá de cesar.
    Purim es la fiesta vinculada a los hebreos en el exilio en tierra extrajera, en medio de un pueblo pagano, alejados del Templo y de la tierra. Pero en medio de tanto obstáculo y de dificultades, el Dios de Israel interviene poderosa y magníficamente en los avatares de la historia de su pueblo amado.
    El Dios de Israel para todas las naciones no es Zeus, sumido en una contemplación ociosa de sí mismo.
    El libro de Ester es un ejemplo más que notable de la victoria del Señor en favor de su pueblo. Por eso es que la celebración de Purim representa el recordatorio de que el mismo Dios que salvó a los hijos de Israel antaño, es el Señor que salva a los suyos hogaño; por cuanto Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
    Amán, virrey de Asuero, furioso por el hecho de que un judío, Mordejai, “Mardoqueo”, no estuviera dispuesto a postrarse ante su presencia, había decididos aniquilar a todos los hebreos. Consiguió que el rey Asuero firmase el decreto por medio del cual todos los judíos dentro del territorio d su imperio fuesen ejecutados, y un decreto que fuese firmado por el Rey jamas se podría contravenir.
    La historia de Ester acontece en la antigua Persia, habían transcurrido unos pocos de años desde que el rey Ciro permitiese a los judíos regresar a su tierra, allá por el año 538 a.C., encaminandose de Babilonia a Jerusalén bajo la dirección de Zorobabel, según nos relata los capítulos del 1 al 6 del libro de Esdras.
    No todos los judíos optaron por volver a la tierra de Israel. Muchos quedaron en el exilio, donde habían logrando, no solo sobrevivir, sino, en muchos casos, alcanzar una posición acomodada. Entre ellos hallamos a Ester y su primo, el banjaminita Mardoqueo, establecidos en el Imperio Persa con sus 127 provincias, bajo el reinado de Asuero, llamado Jerjes (486-465 a.C). Éste fue un hombre de carácter débil, manipulado fácilmente por sus cortesanos, de ahí que a Jerjes le conozcamos por el nombre que los judíos le dieron en la Biblia: Asuero, que significa “un necio por rey”.
    Amán ofrece al rey una compensación económica muy sustanciosa por el exterminio, nada menos que diez mil talentos de plata, unos trescientos cuarenta mil kilogramos de este metal precioso.
    Sólo le quedaba al pueblo judío apelar al soberano, y esta medida se hallaba en manos de una judía: Ester, la Reina.
    Los propios nombres de Ester y Mardoqueo nos muestran que se trataban de judíos que habían optado por quedarse en Persia, en vez de regresar. Sus nombres son de raíz babilónica, en vez de hebrea. “Mardoqueo” es una corrupción del término Merodac, una de las principales deidades del Imperio Babilónico (Jeremias 50:2).
    De Ester sabemos que su verdadero apelativo judío era el de Hadashá, “Arrayán”. Ester es una variante del nombre de la diosa babilónica Ishtar, conocida también como “Astarté”.
    Ester había guardado su identidad judía en secreto, sin embargo al producirse el decreto de exterminio, Mardoqueo habla con Ester y le hace comprender que tampoco ella logrará escapar de la persecución que se avecina (Ester 4:13).
    Ester fue muy favorecida al convertirse en una de las esposas del rey. Mardoqueo logró convencer a Ester de la importancia que tenía presentarse ante su esposo el rey para interceder por el pueblo hebreo. Aún a sabiendas del hecho de que presentarse ante el soberano sin haber sido llamado por él, significaba, según las leyes medopersas, la pena de muerte para quien efectuase semejante atrevimiento. Quien se permitiera tal libertad sería ejecutado inmediatamente, a menos que el monarca extendiese hacia tal persona su cetro de oro (Ester 5:2).
    Ester solo acepta con la condición de que hubiese una preparación espiritual del pueblo, con tres días de ayuno y oración (Ester 4: 13-17).
    Gracias al Señor, había un medio de cambiar la historia, el rey podía promulgar un edicto que reemplazara y substituyera al anterior .
    El desenlace de la historia tiene su escena en el banquete que Ester había dispuesto y amán fue ahorcado en el mismísimo patíbulo que había hecho levantar para el judío Mardoqueo. La valentía de Ester salvó a los hijos de Israel en el Imperio Persa.
    La fiesta de Purim se celebra el día 14 del mes de adar, y en el año embolismal, en que se añaden días para igualarlo y corregir la deficiencia del año solilunar, en el 14 de adar sheini. La fiesta fue instituida por Mardoqueo (Ester 9: 20-23).
    El libro de Ester, Meguilá Ester, “Rollo de Ester”, se lee pública y privadamente en la víspera y en la mañana de la fiesta y al efectuar su lectura al mencionar el nombre de Amán, los adultos golpean el suelo con los pies, y los niños hacen sonar carracas especialmente diseñadas para la celebración. Cuando se pronuncian los nombres de Ester y Mardoqueo, se dan gritos de júbilo y se tocan los silbatos y carracas de alabanza. La lectura es informal y festiva, sin actitud reverente, ya que el libro del Ester no contiene el nombre del Señor.
    La víspera de la fiesta de Purim es día de ayuno en memoria del ayuno observado por el pueblo hebreo.
    La tradición consiste en intercambiar porciones de comida ente amigos y vecino y dar alivio a los empobrecidos y realizar un banquete en el hogar, al concluir el ayuno. Entre los dulces propios de la fiesta de Purim, están las denominadas “orejas de Amán”, bollos triangulares rellenos de dátiles y ciruelas.
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  2. El siguiente usuario agradeció a FranHugonote por este útil mensaje:

    girona (02/12/2010)

  3. #2
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    Predeterminado Re: Las Fiestas Del Pueblo De Israel




    Hoy es Hannukah (Januká) o fiesta de las luces. Comenzó el atardecer de ayer dia 1 de diciembre y su celebración continúa hoy jueves 2 de diciembre y termina al anochecer del jueves 9 de diciembre
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  4. El siguiente usuario agradeció a girona por este útil mensaje:

    Mercurio (19/12/2011)

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