Oidores y Hacedores

Oirán tus palabras, mas no las pondrán por obra. (Ezequiel 33:32)


Era un asistente regular a la iglesia, y le gustaba oír buenas predicaciones y hablar de las verdades de la Biblia. Él y su familia asistían fielmente a los servicios cada domingo. Pero en su casa, el hombre era un tirano. En una ocasión incluso golpeó a su mujer.

Cuando su pastor lo supo, intentó darle consejo. Le advirtió que si proseguía con su conducta violenta, descubriría un día que era un hombre solitario, no querido. Pero el hombre no hizo caso de esta advertencia.

Desde aquel entonces, su mujer le abandonó, y sus hijas casadas no quieren saber nada de él. Las palabras de su pastor se han hecho ciertas. Hoy es un solitario, rechazado por su familia.

La gente de los tiempos de Ezequiel eran muy semejantes a este anciano. Les gustaba oír al profeta hablar el mensaje de Dios, pero seguían viviendo en maldad y no se tomaban sus mensajes en serio. Y tal como había predicho el profeta, los babilonios llegaron e hicieron de ellos una nación cautiva. Sólo entonces se dieron cuenta de que habían cometido un gran error al escuchar la palabra de Dios sin obedecerla. Pero era ya demasiado tarde para evitar el juicio de Dios.

Señor, ayúdanos a aplicar tu verdad a nuestras vidas, de modo que podamos experimentar tu amor. Ayúdanos a ser a la vez oidores y hacedores.

PENSAMIENTO: Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores.

Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA